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DIARIO DE UN PEREGRINO ANDALUSI

De: Khalid Monedero


INTRODUCCIÓN

Este diario fue escrito día a día durante la Peregrinación a la Meca, para no olvidar ningún detalle de aquellos maravillosos días y poder compartirlo con toda la gente que desee leerlo. Pueden encontrar términos y frases como: recuperar mi Islam, completar mi din, entrar en el Islam... Nunca utilizo la palabra “conversión”, ya que en mi opinión es inadecuado. Convertirse a otra religión significa que previamente eras de una y pasas a otra. Pero el Islam no es una religión, el Islam es el DIN, palabra árabe que se ha traducido erróneamente como religión, pero que en realidad es mucho más, ya que es una forma de vida para el musulmán las 24 horas. Es un sistema completo para organizar una sociedad humana en todos los aspectos que podamos imaginar. Las traducciones muchas veces no dan el concepto exacto al que se refiere un término, pues en muchos casos, las palabras àrabes no tienen equivalentes en las lenguas occidentales y se cae en el error de traducirlas en términos judeocristianos. Dando asi un sentido equivocado y una equivalencia totalmente inadecuada.

En el Sagrado Corán, Al.lah (Subhanahu ua Taála) nos enseña la moral, la política, las leyes para regir nuestra sociedad, conocimientos científicos y un inmenso etcétera. El Islam surge cuando se han derribado los ídolos y los dioses. Se es musulmán precisamente cuando no se tiene ninguna religión. El musulmán busca a su Señor verdadero desde la espontaneidad. Se intuye a Al.lah cuando han sido barridos los ídolos que enturbian la razón del ser humano. Por lo tanto el Islam es una civilización y no puede compararse con una simple religión. Tal vez se acercaría más a la realidad si denominasemos al Islam como filosofía de vida.

Cuando digo que RECUPERÉ MI ISLAM, estoy diciendo que recuperé lo que era mío por derecho y por herencia. Todos nacemos musulmanes, pero después por diversas circustancias nos enseñan otro camino. Este era mi derecho. Y además es mi herencia, la herencia que mis antepasados andalusíes musulmanes me dejaron escrita en la sangre. La misma sangre que derramaron los que les expulsaron, mataron u obligado a aceptar el cristianismo.

Cuando digo que COMPLETÉ MI DIN, quiero decir que al entrar en el Islam he completado el camino de la verdad ya que es la continuación del judaísmo y el cristianismo verdaderos (que hoy ya no existen). Nuestro Profeta vino para terminar lo que ya se nos había dado, recordándonos que la Humanidad se ha vuelto a desviar y para sellar con Él, el último de los profetas enviados por Al.lah (Subhanahu ua Taála).

Debemos ser cuidadosos con los términos que usamos al hablar de Islam, ya que muchas veces se tiende a hacer homologías con el cristianismo u otras religiones. Y cuando un no musulmán recibe la información piensa que en realidad nuestro din es una religión más y deja de interesarse ya que no le parece algo nuevo. Este error se comete con mucha frecuencia por parte de musulmanes que no sabemos ponernos al nivel sociológico y cultural de las personas a quienes les hablamos. Traducir los conceptos islámicos con términos judeocristianos, es un error en el que siempre caemos. Pero es normal porque para entender el Islam hace falta mucho tiempo y muchas veces se nos piden explicaciones rápidas y atajamos usando palabras que hacen al oyente comprender, en parte de lo que estamos hablando. Así, en esta web encontraréis que algunas veces uso términos judeocristianos, porque de momento he considerado que era necesario en algunas de las secciones, para facilitar así la comprensión de aquellos que no estén muy familiarizados con el Islam.

Por esto he tratado de evitar palabras como oración, rezar, Dios, etc. En su lugar he preferido dejar la palabra árabe. Por ejemplo se tiende a traducir salat por oración, pero realmente lo que los musulmanes hacemos NO ES REZAR como lo entienden los no musulmanes. Nosotros adoramos a Al.lah con nuestras palabras (que son exactamente las mismas que fueron reveladas a nuestro Profeta) y con movimientos de nuestro cuerpo, cada uno de los cuales tiene un significado muy concreto. No se cambia ni una coma de lo que está escrito en el Sagrado Corán. No necesitamos intermediarios entre Al.lah y nosotros. No tenemos curas que nos exculpen de los pecados. Además, los musulmanes no cometemos pecados, sino faltas. Faltas contra nosotros mismos, porque a Al.lah no podemos ofenderle, Él tiene poder sobre nosotros, pero nosotros no tenemos poder sobre Él. Nada de lo que hacemos puede compararse con lo que hacen otras religiones.

Tampoco la palabra AL.LAHpuede traducirse por DIOS. Dios en castellano tiene forma en femenino (diosa), con lo cual estaríamos atribuyendo sexo masculino al Creador, además la palabra tiene plural (dioses), entonces estaríamos restándole importancia al Creador ya que puede ser uno de varios. En árabe no existe este problema con la palabra Al.lah, ya que es neutra, no puede transformarse en masculino ni femenino y tampoco tiene plural (procede de la contracción de Al Il.lah). Además los cristianos actuales tienen a Dios como una trinidad y para nosotros Al.lah es UNO.

28 de marzo de 1998

LA PARTIDA

Son las 18: 50 h. y estoy en un avión volando desde Madrid hacia Londres. Por la gracia de Al.lah (Subhanahu ua Taála) voy a realizar el quinto pilar del Islam invitado por el príncipe Abdulaziz de Arabia Saudí. Esto se hizo posible por mediación de los Centros Culturales Islámicos de Madrid y de Valencia. Somos trece personas de diversas partes de España. Me costó mucho tiempo creer que esto podía ocurrirme a mí; ir a la Peregrinación sin haber hecho ningún esfuerzo para conseguirlo. En mi destino estaba escrito que por diversas circustancias en el último momento quedara una plaza libre y que una llamada telefónica casual (aunque la casualidad no existe) de un hermano de la mezquita de Valencia pusiera en conocimiento que podría ir yo. Siempre pensaba en el Hadj como algo muy lejano e inalcanzable. Uno nunca puede saber lo que va a pasar con su vida. Alhamdu lil.lah.

Es la primera vez que subo en avión y estoy muy emocionado al ver aquel enorme aparato metálico suspendido en el espacio conmigo dentro. El paisaje en este momento son espesas nubes blancas que quedan bajo nosotros como si se pudiera bajar y jugar revolcándose entre ellas.

A veces pueden verse relieves, valles y montañas inmensas de infinitas nubes que abarcan todo cuanto puede observarse hasta el horizonte. Esto me hace pensar en la grandeza de Al.lah (Subhanahu ua Taála), en cuantas cosas estarán fuera de nuestro alcance y de nuestros sentidos... Después empezamos a descender y empezó a dejarse ver Londres, verde, gris y húmeda.

Más tarde cogimos el vuelo Londres-Jeddah en un cómodo avión de las Líneas Aéreas Saudís. Todavía no he conseguido acostumbrarme al momento del despegue.


Escribiendo en mi diario (Jaimas de Mina).

29 de marzo de 1998

LLEGADA A TIERRA SAGRADA

Estamos en Jeddah. Bajamos del avión con las vestiduras blancas que nos pusimos después de que nos informaran que íbamos a pasar el Miqat. Empecé mi entrada en Arabia Saudí con una dura prueba de paciencia, ya que cuando el avión había aterrizado tuve que entrar en el cuarto de baño para colocarme bien una de las telas que se me caía. Cuando salí, todos mis compañeros de España se habían marchado y me encontré solo, sin documentación, sin equipaje y con únicamente dos telas blancas que cubrían mi cuerpo. No tuve más remedio que bajar del avión y quedé allí esperando 20 minutos para ver si bajaba algún conocido, pero fue inútil. Así que me obligaron a subir a un autobús donde no conocía a nadie y como tampoco sabía idiomas, salvo un poco de inglés y un escaso árabe, apenas me podían entender.

Después de un viaje de otros 20 minutos largos y angustiosos yo intentaba no ponerme nervioso ya que estaba en estado de sacralización o de Ihram, en el cual cualquier cosa negativa debe evitarse. Bajé del autobús y sólo pensé en la Misericordia de Al.lah, que esto ocurría por mi bien y que estaba en Sus Manos. Así que después de ir andando entre cientos de peregrinos sin saber dónde dirigirme, acabé no sé cómo en la puerta de entrada de la aduana donde estaban los demás españoles. Al pasar por aquella puerta me regalaron un Sagrado Corán que agarré con fuerza y cariño en mis manos. Las probabilidades de encontrarles eran remotas, ya que allí había centenares de personas, pero les encontré. Alhamdu lil.lah, así empezó mi Hadj con una gran bendición.

Inmediatamente nos pusimos a hacer dos rakat poniendo la intención de comenzar la Peregrinación. Tras la aduana me esperaba otro momento de tensión. Me retuvieron ya que les resultaba extraño que un español tuviera el aspecto de un árabe y pensaron que tal vez mi pasaporte era falso. Aunque yo insistía, hablando con mi rudimentario árabe, que mis apellidos eran españoles y que mi aspecto era así por ser descendiente de moriscos andalusíes, ellos me miraban y decían que mi físico era de la región de Sanaá en el Yemen. Así, me hicieron pasar a una habitación donde me interrogaron otros dos saudís.

Uno de mis compañeros de viaje, acudió para ayudarme ya que hablaba árabe y les dijo que éramos invitados del príncipe Abdulaziz. Aunque costó, al final se convencieron y me dejaron pasar. A pesar del apuro intenté mantener la sonrisa en mi rostro. Esto es normal que suceda porque deben asegurarse muy bien de quién entra en la ciudad sagrada.

Después de pasar la aduana estuvimos bajo unas grandes carpas que protegen del durísimo Sol del desierto en el Trópico de Cáncer. Enseguida se puso a llover. Era maravilloso mojarse bajo la lluvia en un lugar desértico. Era la Baraka de Al.lah.

Tras unas horas de espera, vino un autobús a recogernos para llevarnos al hotel en Mecca.

De las tres formas que hay de realizar el Hadj se escogió la modalidad Al Tamattuû. En ésta se separa la visita mayor (peregrinación propiamente dicha) y la menor (úmra) con un espacio de tiempo entre las dos, preferiblemente sin alejarse de los límites de Mecca.

Por la noche hicimos ûmra, es decir, dimos las siete vueltas a Kaába (esto se llama Tawaf en árabe) y el recorrido de Safa a Marwa. También llovió, fue muy hermoso.

Cuando pude ver la Mezquita Sagrada (Al Masyid Al Haram), mi corazón se desbocó como un caballo salvaje. Estaba ansioso por ver la Kaába. Una vez dentro, circulando entre los miles de peregrinos, todos igual, con dos telas blancas, seamos pobres o ricos, blancos, negros, amarillos, cetrinos, todas las razas, hombres y mujeres juntos todos ante Al.lah (Subhanahu ua Taála). Las únicas diferencias entre nosotros es el iman (la fe), esto es lo único que nos distingue ante Al.lah en todo momento.

Al llegar al patio central exterior ya podía divisarla entre las columnas y los arcos, entre el gentío, a lo lejos, en perspectiva, en una posición perfecta, allí estaba, la Kaába...

No podía creerlo, tenía frente a mí el lugar al que me dirigía para hacer salat y que no podía ver. En un flash, mientras me acercaba a ella, recordé mi vida antes de recuperar mi Islam. Pronto las lágrimas encontraron la forma de escapar de mis ojos, bajando por mi rostro. Allí estaba la casa erigida por Ibrahim (Alaihi Al Salam= sobre Él sea la Paz), esplendorosa, magnífica, poderosa, emanando una energía increíblemente perceptible.(nota: Ibrahim es el nombre de Abraham en árabe),

Justo por encima de ella, arriba en los cielos, unas aves rapaces vuelan girando alrededor, recordándonos que todos los seres de la Creación adoran a Al.lah.

Fue impresionante ver la gente haciendo el Tawaf y luego nos metimos nosotros para hacerlo también. En cada vuelta se van leyendo frases que expresan súplica, recuerdo y alabanza al Señor de los Mundos. Pasé muy cerca de la Piedra Negra y de las huellas de Ibrahim (Alaihi Al Salam), pero era pronto (todavía no me había familiarizado con el lugar) para intentar acercarme a ellas ya que hay tantas personas que se hace casi imposible acercarse a estos lugares tan especiales. Después del Tawaf hicimos el trayecto de Safa a Marwa, emulando el recorrido que realizó Hadjar con su hijo Ismaïl (Alaihima Al Salam) cuando estaban perdidos en el desierto y estaban a punto de morir de sed, entonces fue cuando empezó a manar el agua de Zam Zam. Al concluir bajamos a este pozo y por fin pude cumplir uno de mis grandes deseos, llenar mi boca con ese agua sagrada. Bebí hasta no poder asimilar más.(nota: Hadjar es Agar, la esposa de Abraham, e Ismaïl es Ismael, el hijo de Abraham)

Sentí como esta agua entraba en mi estómago y penetraba en mis tejidos llegando hasta mis ojos para que de ellos emane el brillo de los ojos del buen creyente, del que tiene purificado su cuerpo y su espíritu. Era una sensación de depuración absoluta.

Beber de esta agua que mana del desierto desde los tiempos del profeta Ibrahim (Alaihi Al Salam) y que sigue dando de beber a millones de personas todos los años, es una bendición. Es ligera y no cansa beberla, puedes tomar muchísima y nunca te sacia. Después nos quitamos las vestiduras blancas y ya podíamos vestirnos con qamis, chilaba o lo que deseáramos.

30 de marzo de 1998

LAS PRIMERAS SENSACIONES TOCANDO LA KAÂBA

La Kaâba es la primera construcción realizada para adorar al Único Dios. Fue Ibrahim (=Abraham) quien la construyó y simboliza la Unicidad divina y el derribo de los ídolos y los falsos dioses. Nosotros no adoramos a la Kaâba, por supuesto que no, sino que circulamos a su alrededor para renovar nuestro pacto con Al.lah y comprometiéndonos a cumplir con Él. Es el lugar en el que confluyen todas las energías de todos los musulmanes del mundo cuando realizan los salauat. Estemos donde estemos, nos orientamos hacia la Mecca. Esto es lo que Al.lah nos ordenó.

Hemos hecho otro Tawaf, esta vez voluntario. En esta ocasión me he atrevido a acercarme más y he conseguido poner mi frente y mis manos (como en posición de suyud pero de pie) sobre la esquina de la Kaába llamada Ruku Yemeni, lugar que solía besar el profeta Muhammad (Salal.lahu Alaihi ua Sal.lam). Hice duaá para aquellos que me lo pidieron y para todos los seres que quiero. Este primer momento en que pude besar este lugar y posar mis manos y frente, es de profunda emoción que no me es posible relatar a nadie, pues es un sentimiento que quedó entre Al.lah y yo.

Los demás días siempre vinimos a hacer todas las salauat diarias que podíamos, ya que nuestro hotel estaba bastante lejos de la Mezquita Sagrada. Hacer salat en comunidad allí, frente a la Kaába es de lo más confortante y purificador para el espíritu humano. El valor de hacerlas aquí es 100.000 veces más que en otro lugar.

31 de marzo de 1998

LOS OJOS DE LA LANGOSTA

Esta noche me ha sucedido algo muy extraño. En la Mezquita Sagrada por la noche es frecuente que hayan multitud de insectos que son atraídos por las luces y que se congregan en el suelo, cerca de los focos luminosos. Sobre todo había grillos y saltamontes de todos los tamaños.

Estaba sentado sobre mi alfombra esperando la hora de la salat Al Ïsha, lejos de los focos para evitar los insectos. De pronto una langosta de tamaño muy grande (especie de saltamontes que es muy conocida por ser una gran devoradora de cosechas) cayó a mi lado derecho, a un metro de distancia y dirigió su mirada hacia mí. Podía ver sus grandes ojos compuestos observándome como nunca lo había visto antes en un insecto. Dentro de la biología mi especialidad es la Entomología, disciplina que estudia los insectos, habiendo dedicado la mitad de mi vida a capturarlos, matarlos y desecarlos para su posterior estudio científico. Por lo tanto conozco perfectamente el mundo de los insectos y este animal era realmente intrigante.

Después la langosta se acercó dirigiéndose a mí despacio hasta llegar al borde de mi alfombra y sin quitar la vista de mis ojos. Entonces se paró y me hizo una especie de gesto agachando la parte anterior de su cuerpo y elevando la posterior. Después sentí que quería que pusiera mi mano abierta cerca de ella, lo hice y ante mi asombro no se asustaba y es más, subió sobre mi mano, la acerqué a mí y podía sentir a través de sus ojos lo que ella sentía y sabía que ella también podía percibir lo que yo. !!!Estaba comunicándome con un animal!!!

Posteriormente sentí que quería bajar y la dejé en el suelo. Bajó de mi mano, me miró por última vez y de un salto se marchó volando, dejándome tras su marcha con una gran paz interior y el corazón expandido hasta el infinito. Era como si estuviese sintiendo la VIDA en mayúsculas. Miré a mi alrededor y nadie se había dado cuenta de lo que me había sucedido. No me importa que alguien piense que esto es una sugestión mía o que me he vuelto loco, porque esto fue real y lo cuento abiertamente porque quiero dar testimonio de que Al.lah está siempre cerca de nosotros y de una forma u otra nos lo hace saber. Para mí esto fue muy significativo y a partir de ahora miro a los seres vivos de otra forma. Mecca es un lugar milagroso, allí todo es posible.

2 de abril de 1998

VISIÓN DE LA KAÂBA DESDE LO ALTO

Pudimos disfrutar observando la Kaába desde el piso superior de la Mezquita Sagrada, justo después de realizar la salat del Fayr y el Subh, cuando la luz empieza a aparecer en el horizonte. Mirando abajo podíamos verla poderosa y enigmática con la multitud girando alrededor. Aquello podía ser como el movimiento de lo infinitamente pequeño (los electrones girando alrededor del átomo) hasta lo infinitamente grande (el movimiento de los cuerpos celestes en una galaxia). La energía se hacía muy perceptible. Las sensaciones eran muy fuertes.

3 de abril de 1998

VIAJE A MEDINA

A las 8:30 h A.M. llegamos a Al Madina Al Munawara (la Ciudad Luminosa). Uno de los nuestros (Abduljabir de Melilla) se puso enfermo con una fuerte faringitis y pasó el día en cama.

La Mezquita de Medina es impresionantemente bella. Es gigantesca y sus arcos y decoración del interior son indescriptibles. Es para verlo.

Fuimos al Monte Uhud, no muy lejos de Medina. Allí está la tumba de Hamza (Radia Al.lahu ánhu). También visitamos la mezquita de Quba´ donde el Profeta Muhammad (Salal.lahu Alaihi ua Sal.lam) solía hacer salat y donde ir a ella con la única intención de hacer dos rakat, equivale a hacer una úmra completa. Después fuimos a la Mezquita de las dos Qiblas (Masyid Al Qiblatain), en la que los primeros musulmanes hicieron la salat de la tarde dirigiéndola hacia dos direcciones diferentes.

Empezaron la salat mirando hacia Jerusalén (Al Quds), la primera qibla del Islam. Pero durante la salat, les informó alguien que pasaba por allí y que sabía que el Corán había descendido ese día con la orden de cambiar la dirección de la qibla desde Jerusalén a Mecca (II, Al Baqara, La Vaca, 144: “Torna, pues, tu rostro hacia la mezquita custodiada”). Enseguida, mientras estaban inclinados, se dieron la vuelta y finalizaron ésta orientados hacia Mecca.

Por la noche tenía fiebre, así que me apresuré a ir a la Tumba del Profeta (S.A.S.) por si acaso al día siguiente quedaba impedido.

Sólo el que ha estado delante de Él puede saber lo que se siente. Cuando estás delante de su Tumba, sabiendo que está frente a ti...Sentí una gran emanación de paz y bienestar y me sentí ruborizado porque estaba delante del mejor hombre que ha habido en la Humanidad , lo mejor de la Creación de Al.lah y yo un humilde joven español con apenas ocho meses en el Islam.. No tardó en brotar un torrente incontrolable de lágrimas. Allí olía muy bien. Hay un perfume muy especial.

A su derecha estaba Abu Bakr y a la derecha de éste Omar Ibn Al Jattab. Les saludé como está establecido en el Islam y después me giré hacia la qibla y levanté mis manos para dar gracias a Al.lah por dejarme estar allí.

A las 21: 30h me acosté. Estaba muy enfermo.

Mezquita de Medina

4 de abril de 1998

DESPEDIDA ANTE LA TUMBA DEL PROFETA (S.A.S.)

A pesar de tener mucha fiebre, me levanté a primera hora para ir a la Mezquita del Mensajero de Al.lah (S.A.S.) y tomar agua de Zam Zam que traen desde Mecca y la ponen en unos bidones especiales con un grifo y unos vasitos de usar y tirar.

A las dos horas de tomar el agua milagrosa, mi fiebre y mi enfermedad habían desaparecido por completo. Después llevamos agua en dos vasitos para el hermano Abduljabir que yacía en la cama. Una vez la tomó no tardó mucho en toser y arrojar el mal de su pecho. Poco después se levantó y mejoró considerablemente. Los musulmanes tenemos una fe tan grande que podemos conseguir cosas que otras personas no creerían jamás.

Fui con Abduljabir a la Tumba Sagrada del Profeta Muhammad (S.A.S.). Esta vez para despedirme de Él ya que esa misma noche concluía nuestra corta visita a Medina. Tal vez nunca más tendré la oportunidad de estar frente a Él.

Después de la salat Al Assar visité el cementerio de Baqi Al-Garbat donde yacen las esposas e hijas del Profeta (S.A.S.) así como los sahaba y más gente de aquella época. Fue impresionante.

Por la noche nos pusimos las vestiduras del ihram y partimos hacia Mina.

Tumba de Mohammad (S.A.S.)

5 de abril de 1998

EL PRIMER DÍA EN MINA

Nos alojamos en un edificio con aire acondicionado. Somos unas 50 personas en el edificio, es mejor que una jaima, aunque el aire acondicionado va a causarnos más enfermedades. Alhamdulil.lah.

6 de abril de 1998

EL DESIERTO DE ARAFAT

Nos dirigimos a Arafat donde nos esperaba un día de tórrido y abrasador calor. Estuvimos en una jaima con muchos hermanos más de todo el mundo. Australianos, holandeses, franceses, sudaneses, argentinos, un mejicano, etc. Resultaba muy chocante y bonito escuchar el castellano con acento argentino en aquellas tierras.

Dedicamos todo el tiempo al recuerdo de Al.lah, el arrepentimiento, solicitar perdón, examen de conciencia y duaá. Hicimos la salat del Dohr y Assr juntas. Después salí de la jaima y me alejé del grupo humano para buscar un poco de soledad y de individualidad, porque lo necesitaba. Salí a unos 150 metros en aquella llanura ardiente en la que el agua de tu cuerpo escapa a toda velocidad por los poros de forma que te puedes deshidratar sin darte cuenta.

Busqué un lugar solitario donde había 3 arbustos en flor (eran los únicos vegetales que podían darme algo de sombra en toda la zona). Me coloqué en medio de ellos y realicé mi duaá.

El desierto de Arafat no es arenoso, es pedregoso, siendo de origen volcánico, el paisaje es bellísimo, es una gran llanura con una cordillera montañosa, donde se observan algunas hierbas, en su mayor parte gramíneas y algunas plantas de hojas cerosas y carnosas para evitar la excesiva pérdida de agua, otras tenían pinchos muy agudos, siendo muy semejantes a las aliagas de nuestras tierras. El suelo contiene abundantes piedras graníticas y basálticas que nos recuerdan su origen volcánico y que dan un tono oscuro característico a aquel lugar.

Posteriormente volví a la jaima con rapidez y tomé mucha agua para compensar la pérdida, ya que me estaba mareando por la bajada de la tensión arterial. Tras comer volví a salir con dos hermanos más para dirigirnos a las montañas donde estaba la colina de la Misericordia. Allí encontramos más gente subida a las rocas con las manos hacia el cielo... Era precioso.

Me subí a un lugar alto, sobre una gran roca, levanté mis manos y viendo el vacío ante mis pies podía imaginar a los ángeles revoloteando por allí, podía sentir con gran intensidad a Al.lah (Subhanahu ua Taála). Después, al bajar de la colina nos equivocamos de camino y estuvimos perdidos durante horas al Sol, sin nada que nos cubriese. Hasta que el Sol empezó a bajar y a esconderse por el horizonte. Entonces nos temimos lo peor, con la oscuridad ya no nos sería posible orientarnos. Aunque allí había mucha gente no sabíamos el nombre del lugar donde estaba la jaima y todos los sitios nos parecían iguales. Pero justo antes de la partida de los autobuses hacia Muzdalifa pudimos encontrar el camino hacia ellos. Al.lah quiso terminar de purificarnos así. De este modo pensé en la enseñanza que tenía esta prueba y me sugería lo fácil que es perderse en los senderos de dunia y que uno siempre debe estar atento para no desviarse del camino al estar rodeado de tanta fitna y tanto kufr, cuando volvamos a nuestras tierras. Alhamdu lil.lah.

Por la noche llegamos a Muzdalifa, con los pies rotos de tanto caminar y la piel curtida por el Sol. Afortunadamente mi piel de color cetrino dispone de un buen sistema de pigmentación que me protege de los rayos solares. En este lugar pasamos la noche a la intemperie, lo cual se agradecía porque la temperatura era muy suave. Recogimos las siete piedras para la lapidación en Mina y recobramos un poco las fuerzas con una frugal cena. Mientras buscaba las piedras pensaba que buscaba algo para defenderme contra el mal y que tenía que prepararme para combatirlo. Este es un acto simbólico muy significativo y enriquecedor.

Por allí había una pared de una casa donde unos rápidos y ágiles reptiles llamados gecos (parecidos a lagartijas) de color sonrosado y graciosos ojos, la recorrían de arriba a abajo buscando insectos para alimentarse.

Uno de los nuestros (Abd el Rahman) lo tuvieron que llevar en ambulancia ya que padecía una fuerte gastroenteritis. El Hadj no es una prueba fácil.

7 de abril de 1998

EL DÍA DEL AÏD. LA PRIMERA LAPIDACIÓN. TOCAR LA PIEDRA NEGRA Y LA PUERTA DE LA KAÁBA

Es mi primer Aïd Al Adhaa desde que entré en el Islam y curiosamente lo pasaré en el Hadj. Alhamdu lil.lah.

Hicimos la primera lapidación después de hacer la salat al Fayr. Nos dirigimos al lugar donde se realiza en el cual hay tres monolitos (columnas de piedra). Uno es grande, otro mediano y otro pequeño. En esta primera ocasión debíamos lapidar el grande. Aquello era absolutamente increíble. Me quedé mudo. Éramos miles de personas y entorno al monolito se lanzaban cientos de piedras a la vez, que al chocar contra él, producía un sonido crepitante muy parecido al de una gran masa de hormigas moviéndose por entre las hojas secas de la selva. En cada lanzamiento se pronuncia Bismil.lah, Al.lahu Akbar y en cada piedra que tiras sientes que se te va parte de la vida en ella. Es la lucha contra el mal que yace en el interior de todos los seres humanos, contra la parte negra de nuestros corazones, contra el Shaytan.

Después la multitud te arrastra y llegas a temer por tu integridad física, ya que muchas personas no saben controlarse y sorprendentemente empiezan a empujar sin que les importe pisar a alguien que se ha caído, de modo que se producen algunas escenas de verdadero apuro. Esperemos, inshaa Allah, que se eduque mejor a los hermanos/as antes de ir al Hadj desde los países de origen. Se deberían hacer algún cursillo preparatorio y obligatorio.

Así que el grupo de españoles quedó roto y cada uno por su lado inevitablemente se perdió entre la multitud. A mí, un río de gente me arrastró kilómetros abajo. Esta era la tercera vez que me perdía, ya era todo un experto en ello. Como tenía absoluta calma y confianza en Al.lah, no me preocupé ni lo más mínimo y al final llegué al sitio donde nos alojábamos sin el menor esfuerzo...

Una vez allí me corté el pelo. Este acto se realiza como sacrificio y acto de humildad, ofreciendo a Al.lah una parte del cuerpo que es uno de los atributos que en muchos casos adorna nuestro cuerpo. De esta forma salí de nuevo del estado de sacralización (ihram) y me quité las telas blancas, aunque después de tantos días ya estaban menos blancas. Se sacrificaron los 13 corderos en nuestro nombre. Uno de nosotros fue para verlo y hacer de testigo.

Por la tarde fuimos a Mecca e hicimos Tawaf Al Ifada y completar así los actos de este día. Yo me separé del grupo para hacer el Tawaf sin tener que distraerme en estar pendiente de no perderme. Fue muy bonito.

Logré tocar de nuevo la pared de la Kaába y pude colocar mi frente y mis manos sobre ella deslizándome desde la esquina de Hijr Ismaïl hasta el Ruku Yemeni, lugar que besé con gran devoción. Después toqué con la punta de mis dedos la Piedra Negra (es muy difícil llegar a ella, hay mucha gente empujando y lograrlo es todo un reto). Después llegué a la mismísima puerta de la Kaába, la cual pude también tocar y me quedé literalmente pegado a la pared de su lado derecho donde hice los duaát más significativos, llorando como un niño recién nacido y agradeciendo al Señor de los Mundos por todo cuanto me ha dado y entregándome a Su Voluntad totalmente y para siempre. Esto supera cualquier otro sentimiento humano. Cuando me recuperé un poco de tanta emoción, continué hasta llegar a la urna donde están las huellas de Ibrahim (Alaihi Al Salam) y pude observar las señales de dos grandes pies en la roca.

Regresé exhausto al hotel de Mecca y a las 20 h. quedé dormido sobre mi cama como un niño satisfecho y soñé con la Kaába, majestuosa entre la multitud.

Al despertar me apresuré a volver a Mina. Esta noche trajeron a Abd el Rahman del hospital. Su rostro reflejaba la enfermedad, pero estaba mejor.

8 de abril de 1998

SEGUNDA LAPIDACIÓN

Recogimos 21 piedras pequeñitas para no lastimar a nadie en caso de que sin querer la piedra se desvíe, echo que por desgracia es frecuente ya que muchas personas no tienen paciencia de acercarse a la distancia adecuada al monolito y tiran la piedra cuando falta mucho espacio, así podía verse a muchas personas sangrando por la cabeza. A mí me propinaron dos buenas pedradas también.

Con cada 7 de ellas se apedrean cada uno de los tres monolitos, esta vez empezando por el pequeño, después el mediano y luego el grande. De este modo repetimos el acto de Ismaïl (pequeño), después el de Hadjar (mediano) y el de Ibrahim (grande).

9 de abril de 1998

ÚLTIMA LAPIDACIÓN OBLIGATORIA

Hoy estamos todos con faringitis. El aire acondicionado nos ha preservado del calor, pero nos ha causado la enfermedad. Volvimos a realizar el mismo acto del día anterior. Unas horas antes de llegar nosotros habían muerto más de 100 personas en una terrible estampida en el lugar de la lapidación.

Allí quedaban los restos del horror. Una gran montaña de zapatillas, parasoles doblados y gotas de sangre. La vida es así y ocurren cosas buenas y malas. Cada rosa tiene su espina. El Hadj tiene recompensas espirituales indescriptibles y maravillosas, si bien eso no quita que existan dificultades y pruebas. Hay más de dos millones de personas concentradas en un lugar y estas cosas suelen ocurrir, aunque a mi juicio no se debe decir que es normal que suceda. Estos hechos nos harán recordar que si cumpliéramos el Islam tal y como Al.lah (Subhanahu ua Taála) nos lo indicó, nadie empujaría a nadie y nadie pisaría a nadie, porque los musulmanes se respetarían unos a otros y no habría motivo para que esto y otras muchas cosas más que se ven allí sucedan. El Hadj es una de las mayores escuelas de paciencia que existen. Debemos recordar que además de hacer salat también tenemos que reflejar el Islam en nuestros actos, en nuestras palabras, en nuestra educación... ¿Cuándo aprenderemos esto? Mientras esto continúe así seguirá muriendo gente en Mina. No es más que el reflejo de qué estamos haciendo con nuestro Islam a nivel individual y colectivo. La Umma musulmana está dormida. Debemos hacer un esfuerzo individual para mejorarnos personalmente y después extenderlo a nivel colectivo.

10 de abril de 1998

ÚLTIMO DÍA EN MINA

Hoy se ha realizado una lapidación, pero esta vez es voluntaria. Después se volvió a Mecca.

11 de abril de 1998

REFLEXIONES EN LA NOCHE

Estoy en el hotel de Mecca. Me siento con más paciencia, tolerancia y libre como un águila (que es a la vez libre, fuerte y poderosa). He aprendido mucho de cuanto he vivido en este Hadj. Al.lah (Subhanahu ua Taála) ha sido muy generoso conmigo. Estoy satisfecho y feliz.

Los siguientes días transcurrieron con tranquilidad. Conocimos mejor la ciudad de Mecca y hacíamos todas las salauat que podíamos en la Sagrada Mezquita.

13 de abril de 1998

TORMENTA ELÉCTRICA

Hoy a la hora de la salat Al Magreb ha habido una tormenta tremenda y espectacular. Estábamos en la planta superior de la Mezquita Sagrada, al aire libre. Era bonito y a la vez daba miedo ver los rayos partiendo el cielo con un ruido estrepitoso.

Esto nos hacía pensar lo poco que somos y que el poder de Al.lah (S.T.) es inmenso.

14 de abril de 1998

UN NUEVO TAWAF VOLUNTARIO

A las 11h. me he marchado solo andando desde el hotel (que está a las afueras de Mecca, a 20 minutos a pie de Mina) hasta la Sagrada Mezquita como sacrificio para Al.lah (S.T.). He regresado sobre las 16h, también andando, cuando el Sol arrojaba sus rayos casi verticales con furia sobre la tierra. Quise aprovechar las horas de más calor pensando que abría menos gente alrededor de la Kaába, pero la verdad es que no hay hora en que esto sea posible. Durante el tawaf volví a tocar la puerta de la Kaába en la última vuelta. Después hice la salat Al Dohr en tercera fila detrás de la Kaába y justo a unos 5 metros de su puerta, la cual quedaba exactamente delante de mí. Era increíble acabar la salat, levantar la cabeza y verla delante justo de mí.

El calor era terrible. Al terminar sacié mi sed con agua de Zam Zam. Salí a la calle y me metí por el inmenso zoco donde compré unos dátiles y leche. Esta fue mi comida, lo que el Profeta (S.A.S.) solía comer. A continuación volví cojo de un pie ya que del calor y tanto andar me salió una buena bambolla en la planta del pie izquierdo, pero estaba muy alegre pensando en cómo Al.lah iluminó mi corazón y en cada paso que daba deseaba que quedase un poco de mi esencia espiritual en aquella tierra que vio nacer al Profeta Muhammad (S.A.S.) y donde Ibrahim (A.S.) construyó la Kaába. Mi piel a pesar de estar entrenada desde mi infancia a largas horas de Sol en la serranía, empezaba a resentirse por la abrasión. Cuando llegué al hotel mi rostro era como el de un mulato.


Visión desde lo alto de la Mezquita Haram de Meca.

15 de abril de 1998

LA DESPEDIDA

Hemos realizado el Tawaf de despedida por la noche. Ha sido muy triste. Quizá nunca más pueda volver. Al terminar la despedida he salido y en el suelo he vuelto a encontrar un insecto que me ha llamado la atención, esta vez era un gran saltamontes muy bonito y he puesto mi mano delante, ha subido solo y nos hemos mirado, es la segunda vez en mi vida que hablo con un animal y sé que me ha entendido, le he dicho que Al.lah le proteja porque tenía una pata quebrada, el resto de la comunicación no me es posible expresarla. Lo he vuelto a dejar sobre el mármol del suelo. Después me he alejado y me he girado para ver por última vez la Sagrada Mezquita.

Las lágrimas visitaron una vez más mi rostro, suaves, serenas. Esa imagen alejándome de la Mezquita y la Kaába y de las criaturas de Al.lah que están allí, se quedarán grabadas para siempre en mí. Un trozo de mi corazón quedó allí.

Cuando llegue a España y haga salat, al levantar la cabeza y no ver la Kaába, recordaré cómo una vez pude tocarla y pude pedir el perdón a Al.lah ante ella.

La semilla del Islam ha germinado dentro de mí y sus raíces penetran profundas, dando lugar a un brote que aún es tierno. Ha tardado ocho meses en crecer, desde que completé mi din con el Islam. Ahora tengo que cuidar esta plántula para que con el tiempo se convierta en un hermoso árbol de grueso tronco y ramas rectas, que florezca y de frutos y estos frutos den a su vez semillas que caerán al suelo y el viento transportará lejos para que germinen y den lugar a más árboles. Insha Al.lah.

Mi peregrinación ha concluido. Que Al.lah me siga iluminando y que perdone todas mis faltas conscientes e inconscientes de pensamiento, palabra y obra, que he cometido en toda mi vida y en este Hadj.

16 de abril de 1998

CAMINO DE JEDDAH

Vamos hacia el aeropuerto. Por la carretera hay señales que nos recuerdan a Al.lah. Se puede leer a ambos lados de la carretera Alhamdu lil.lah, Subhana Al.lah, Alahu Akbar, etc.

Tras las angustias del embarque con los equipajes y todos los papeleos típicos de un viaje en el que salen cientos de personas a la vez, entramos en el avión de las Líneas Aéreas Saudís, donde nos atendieron muy bien. Haremos una parada en Roma y en París. En París tomamos un avión para Madrid. Este último fue un vuelo difícil debido a los fuertes vientos que habían en toda Europa. Por cierto acababa de pasar una ola de frío polar por Europa y nosotros veníamos del Trópico de Cáncer con un estupendo color de piel. La aclimatación fue difícil para mí ya que mi cuerpo se adapta mejor al calor que al frío !!Era como volver al invierno otra vez!!

Finalmente los dos valencianos llegamos a Madrid y nos quedaban unas pocas horas más de viaje en autobús para llegar a Valencia. Llegamos agotados pero con el rostro lleno de luz y con los ojos brillando por el agua de Zam Zam.

Los primeros días de llegar uno está desorientado y como alguien que dejó algo muy querido lejos. Tu vida cambia mucho y regresas con una gran paz, paciencia y un abandono total de tu destino y tu vida a Al.lah (Subhanahu ua Taála), como nunca lo habías hecho antes.

Sientes que has cumplido con un deber sagrado. Has cumplido con uno de los cinco pilares del Islam, el único que con hacerlo una vez sirve para toda la vida, los otros cuatro pilares tienen que ser cumplidos periódicamente. También piensas en las personas que realizaban el Hadj hace años, cuando no existían aviones ni coches ni autobuses y mucho menos aire acondicionado.

A continuación deseo terminar mi relato escribiendo unas frases derivadas de las que me mandó por correo electrónico el hermano Abduljabir Molina Peñafiel de Melilla con quien tuve la suerte de hacer mi primer Tawaf. En ellas resume exactamente las sensaciones que se tienen al regresar de la Peregrinación:

“Uno se siente adolescente, joven, niño, fresco, alegre, vivo, intenso, activo, regenerado... Tienes la sensación contradictoria de que todo está por hacer y de que todo ya está hecho, que ya todo da igual y que todo te importa. Que estás preparado para morir este mismo día o para vivir otros cincuenta años más. Lo que guardamos en nuestro corazón después del Hadj es una energía que nos dará fuerzas hasta el final, que durará décadas y décadas porque lo que allí recogimos es la esencia de la vida, la fuente, el origen de la existencia, el vínculo material entre Al.lah nuestro Señor y nosotros. Metimos los dedos en el enchufe de LA ILAHA ILAL.LAH MUHAMMAD RASULUL.LAH. Tocamos el cable, vimos el giro de la vida alrededor de la Casa Sagrada y Grandiosa, giramos en torno a ella como ordena el Corán... Ese sentimiento, esas imágenes permanecerán grabadas en nuestro ser hasta el final de esta dunia y nos alimentarán y protegerán en la tumba y nos iluminarán el alma el día en que nos volvamos a levantar de la tierra. Recordaremos cuando tras el Subh, amaneciendo, la visión del magno Tawaf desde la terraza. Nos acordaremos cuando nosotros éramos, estábamos en Tawaf.

Ya nuestra vida nunca será igual. Tenemos el Tawaf en el corazón y el giro en torno a la afirmación de la Unidad seguirá hasta la eternidad. Ya sólo nos queda dejarnos llevar por ese giro, por ese reafirmarnos, por ese movernos, aproximarnos a Al.lah con nuestras obras”.

Que Al.lah nos guíe a todos y nos ilumine siempre con Su Eterna Sabiduría.

Assalamu Âlaikum ua Rahmatul.Lahi Taâla ua Barakatuh.

DIARIO DE UN PEREGRINO ANDALUSI

Hadj Khalid Monedero

 

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