Islam para todas/os - Valencia - España

              

   

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ASÍ ENTRÉ EN EL ISLAM


"Al.lah es la Luz de los cielos y la tierra. Su Luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante.

Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Al.lah guía hacia Su luz a quien quiere.

Al.lah llama la atención de los hombres con ejemplos y Al.lah conoce todas las cosas."

(Corán. Sura de la Luz 24-35).

"Cuando Abraham dijo a su padre Azar: ¿Tomas a unos ídolos por divinidades? En verdad que te veo a ti y a los tuyos en un claro extravío."

(Corán. Sura de los Rebaños 6-74).

"A quien Al.lah quiere guiar, le abre el pecho al Islam, pero a quien quiere extraviar, hace que su pecho se haga estrecho y apretado como si estuviera ascendiendo al cielo."

(Corán. Sura de los rebaños 6-125).

Aquí encontraréis historias de personas que buscaban encontrar la Verdad y la hallaron. A veces, conocer lo que les pasó a otros puede abrir nuestro corazón dormido. Si deseas que tu historia ayude a otras personas, puedes enviármela para publicarla aquí y compartiremos contigo la alegría de encontrar el Islam.

 


Por : Sara

Mujer española musulmana. Aclarando tópicos

14/01/2004

Aconsejada por una amiga de este foro me dispongo a hablar un poquito
de mi vida, no es que mi vida sea interesante pero sí que puede ayudar a
muchas mujeres que estén un poco perdidas y también tengo la esperanza
que mi relato pueda cambiar un poco la tozudez y los prejuicios de
algunas personas.
 
Como mucha gente de este foro sabe soy musulmana (Alhamdulilah), y como
mujer española musulmana tengo algunas cosas que decir.
 
1. Soy musulmana y trabajo, como muchas otras hermanas; trabajo porque
así lo quiero, el Islam no nos quita el derecho a la mujer al trabajo
fuera del hogar, hay hermanas que son amas de casa y otras prefieren no
serlo, no por eso una mujer es mejor musulmana que otra, ambas
elecciones son respetables.
 
2. Estoy casada con un musulmán árabe, no creo que sea necesario decir
que nunca he sufrido malos tratos ni físicos ni psíquicos, es penoso
tener que reiterar esto pero debo hacerlo
. El buen musulmán debe respetar
a su mujer y a su familia. Esto deberían saberlo muchos que se llaman
musulmanes, pero en fin, ese es otro tema.
En mi casa compartimos las tareas del hogar y del cuidado de nuestro
bebé.
Mi conversión al Islam fue principalmente por fé, por la llamada de
Allah, pero también fue una decisión personal muy bien meditada, tras
leer, preguntar y aprender, nadie me obligó. El estar casada con un
musulmán me ha hecho tener el privilegio de interesarme por el Islam, como le
pasa a otras hermanas, pero no es la condición necesaria, existen
españolas solteras  musulmanas y existen mujeres casadas con musulmanes que
no se convierten al Islam.
 
3. Tengo un nivel de estudios respetable, no con esto quiero decir nada
en contra de quien no los tiene, simplemente lo digo porque hay gente
que opina que quien entra en el Islam es gente con problemas mentales o
con un nivel de inteligencia bajo, que hace que "les laven el cerebro"
o no sean capaces de comprender bien.
 
4. Mi vida social es como la de una mujer normal de mi edad, voy de
compras, salgo al cine, a pasear, al restaurante, con los amigos tanto
musulmanes como cristianos, (ahora menos porque hace poco que soy madre),
me refiero a que el Islam no me prohíbe salir o hacer vida social,
siempre y cuando no haga lo que no está permitido.
 
Obviamente existen cambios en mi vida, rezo cinco veces al día, no como
cerdo ni bebo alcohol, (existe mucha variedad de comida y bebida, no lo
hecho nada en falta), hago el mes de Ramadán y acudo a la mezquita
siempre que puedo.
A nivel espiritual y emocional es cuando el cambio toma otra dimensión,
me siento una mujer realizada, encuentro sentido a mi vida, soy mejor
persona, me siento pura, intento hacer el bien, Al-lah está presente en
todos mis actos y pensamientos, es otra forma de pensar, soy la misma
pero también no lo soy, solo aquellos que han dado el gran paso pueden
entender esta contradicción.
 
Ya finalizo diciendo que no represento a la mujer musulmana,
simplemente cuento mi forma de pensar y actuar, no soy ningún caso excepcional,
ni mejor o peor que otras mujeres, somos millones de mujeres musulmanas,
cada una tiene una forma de vivir y de pensar, pero todas tenemos en
común nuestra fé en Allah.
 
Con esto espero (Inshallah) aportar mi granito de arena para, como he
dicho antes cambiar los prejuicios de tanta gente que no son mas que
fruto de la ignorancia.
 
Allah me perdone si me he equivocado en algo, hermanos/as si alguien
cree que mi relato puede interesarle a alguna persona que conozcáis
tenéis mi permiso para enviarlo o publicarlo.
 

-AMPARO-

Besmel.lah ar-rahman, ar-rahim

“Descubrir el Islam fue para mí como un regalo inesperado, un regalo de Al.lah (Dios)”.

Hay personas que tras una búsqueda, más o menos intensa, acaban encontrando aquello que les proporciona satisfacción espiritual, otras que nunca han sentido esa inquietud, y dentro de éstas hallaríamos un reducido grupo de personas, entre las que me incluyo, que tras encontrarlo nos damos cuenta de nuestra profunda inmersión en un mundo interno y externo vacíos, que habíamos intentado rellenar, consciente o inconscientemente, de pura materia, materia etérea que se desvanece ante la más mínima afrenta o dificultad.

Gracias a Al.lah, he logrado vislumbrar e interiorizar la Verdad del Islam, creciendo con ello en el ámbito personal, intentando potenciar, día a día, todo aquello que sea positivo para mí, para mi familia y para la sociedad con la que convivo, luchando fuertemente para mejorar en todas las facetas de la vida (para la dunia y la ájira) como persona, como mujer y como musulmana, a través de mis distintos roles: como profesional-matrona, como estudiante y como parte activa en mi familia y mi matrimonio, así como en la sociedad, musulmana y no musulmana, con la que convivo.

Por todo ello, reivindico desde estas líneas, la posición que Al.lah nos ha dado a las mujeres y que, por tanto, ningún otro ser humano, hombre o mujer, tiene derecho a arrebatarnos:

- Nuestra posición de honor dentro de la sociedad, como seres humanos que somos, cuyos deberes parece que todo el mundo tenga claros, pero cuyos derechos deben ser reconocidos y aceptados por los demás: derecho a una vida “digna”, derecho a la libertad en todas sus facetas, incluyendo por supuesto, el derecho a buscar la Ciencia “desde la cuna hasta la tumba”, como incentivó nuestro Profeta Muhammad (s.a.s.); derecho a ser creyente, derecho a expresarse y a no someterse, ni humillarse ante ningún ser humano, porque sólo Al.lah está por encima de nosotros.

- Nuestra posición de igualdad ante nuestro compañero, y no nuestro enemigo “el hombre”, sólo limitada por lo puramente biológico.

- Nuestra posición de responsabilidad, con sus ventajas y desventajas, responsabilidad que nos exige una posición activa para defender el bienestar individual y colectivo, para defender la Verdad y la Justicia porque las mujeres musulmanas también somos válidas para llevarlo a cabo y el Sagrado Qorán y la Sunna no lo han prohibido, sino todo lo contrario.

Reivindico pues, que las mujeres musulmanas empiecen a trabajar por un futuro mejor, porque mejorar es responsabilidad de todos y no podemos excusarnos siempre culpabilizando a unos pocos. Y cuando digo trabajar no me refiero sólo a los trabajos remunerados, sino también a aquellas labores sociales, sin ánimo de lucro, que todos podemos realizar a costa de nuestro tiempo de ocio, labores con el fin de potenciar la hermandad, hospitalidad, solidaridad y tolerancia hartamente ejemplificadas a lo largo de la vida de nuestro Profeta (s.a.s).

Y por último, invito a la sociedad no musulmana, mayoritaria en este país, a que empiece a conocer el Islam para ir perdiendo ese miedo “natural” ante lo desconocido. Y os invito a conocerlo desde la Verdad del Islam, vehiculizada por los sabios pensadores islámicos, y no a través de algunos musulmanes cuyos comportamientos no reflejen esta Verdad.

“Conocer para comprender y respetar es la base de un buen entendimiento para que podamos crecer juntos, Inshaal.lah (Si Dios Quiere)”

-ABDULJABIR-

FIN DE LA BÚSQUEDA

Buscaba. Arrastrando mi existencia con terca insistencia. Con 25 años y el cuerpo pidiéndome aventura y el corazón reclamando sensaciones intensas.

Con la potencia de una locomotora joven, pero hundida en el barro, en el cieno, en el fango fétido del vómito alcohólico; en la noche fría, húmeda y brumosa del kufr.

Patinando, desbarrando, desvariando… pero buscando, buscando… con furia potente, con rabia y fuerza entre la tormenta; resoplando, bufando humo, inmerso en la turbia niebla… Hasta que por fin encontré el LA ILAHA IL-LA ALLAH; MUHAMMAD RASULU ALLAH (No hay más divinidad que Dios y Muhammad es su Profeta)…y las ruedas de la máquina encontraron los dos brillantes rieles, la Vía sobre la que veloz volar hacia vergeles y manantiales; en amaneceres luminosos de la primavera de la vida que se abrió al pronunciar las palabras sagradas.

Abduljabir Molina 1992 Leído en la mesa redonda "Reconocerse Musulmán" Ramadán 1417 (1997)

-MARIAM ALBIACH-

Tras haber transcurrido 7 años desde que abracé el Islam reflexiono sobre el pasado, agradezco el presente y encuentro esperanzador el futuro.

Besmel.lah ar-rahman, ar-rahim,

“Busco en amplios mares y sólo encuentro colores, colores que se marchitan con el tiempo.”

No, No es esto lo que busco,

NO LO ENCUENTRO.

Estoy perdido y sollozo ante un nuevo intento. Parece ser el último.

Crece mi desesperanza,

TIEMPO

Me estremezco y tiembla la sangre de mis venas

ESCUCHO

“La ilaha il.la Al.lah”

Me escucho a mí mismo. Pienso: “Este es el gran sentido de mi vida y de mi muerte”

Vuelo en la profundidad del mar, en el mayor acantilado del desierto,

Soy YO

Me siento volátil, etéreo, sobrevolando los abismos de la Verdad Infinita.

Encuentro los límites de lo ilimitado. He aliviado mi curiosidad y humanidad.

Sé Quién Soy y Siento Cómo Soy.

Capaz de amar y ser amado, de amar infinitamente a Quien me ha Creado.

Respiro la felicidad de la vida y anhelo la eternidad: MI ÚLTIMO FIN.

Gracias Al.lah, mil gracias, por haberme enseñado este camino, camino oculto muchas veces por nosotros mismos, y otras muchas por la sociedad en que vivimos: Inmersa en lo puramente material, olvidada de los valores humanos, de la hospitalidad, de la generosidad y el respeto a uno mismo y a los demás, alejada de Quien nos ha Creado, por ignorancia o por desidia.

Al.lahuma, ayúdame ante la adversidad que me depara al luchar contracorriente por defender Tu Palabra, porque en Verdad, hoy día, aferrarse al Islam es como aferrarse a un clavo ardiendo, y no por ello voy a abandonar,

INSHAAL.LAH

Mariam Albiach

Interior de una mezquita de Estambul

-LEYLA-BEATRIZ-

Desde que era muy pequeña, el mundo árabe me había fascinado mucho. A la edad de 5 años, por la noche, mi madre me contaba cuentos para dormir, pero yo lo único que quería escuchar era "Aladino" y "Las 1.000 y una noches". Era tal mi obsesión con el mundo árabe, que ya ha esta edad le decía a mi mama que de mayor me iba a casar con un árabe.

Como es comprensible mi madre se echaba ha reir. Me decía que estaba loca y que eso solo eran imaginaciones mias.

Cuando fuí ya más mayorcita, sobre los 14 años, me apunté a una asociación que lucha contra el racismo y la xenofobia (Movimiento contra la Intolerancia) donde conocí a muchas personas del magreb que me enseñaron las bases del Islam.

La verdad es que con esta edad, tenía muchos pajaritos en la cabeza y en lo único que pensaba era en divertirme, pero por fin, las bases ya las tenía creadas.

A medida que iban pasando los años, me dí cuenta de que no me gustaba mucho salir con las amigas a divertirme, lo que realmente me gustaba era quedarme en casa a ver documentales del Islam y leyendo libritos que me iban regalando.

Cuando tenía 21 años conocí al hombre que me enseño todo, alhamdulillah, mi marido. El es marroquí, de Fez concretamente, y gracias a él abracé el Islam ese mismo año.

Desde entonces, casi han pasado 5 años, y me siento afortunada. Sé que el día en que nací era musulmana, que mi destino estaba escrito. Doy gracias a Allah ta'ala por elegirme para ir por el camino correcto.

Todavía me queda mucho camino por andar y por aprender, además tengo un incentivo muy importante en mi vida, que es mi hija (Nadia) a la que le tengo que enseñar todo lo que yo se.

Bueno hermanos, espero que les haya gustado mis historia.

Que la gracia de Allah os ilumine y os guie por el camino correcto hasta llegar al paraíso.

Salam aleikum wa rahmatullahi Allah ta'ala wa barakatu

-KHALID-

Una noche estaba en una discoteca, como un chico cualquiera de mi edad y me encontraba completamente solo. Miraba a mi alrededor y observaba a la gente, pensaba en mi vida, en lo vacías que estaban las personas que me rodeaban y en cuál era el objetivo de mi existencia.

Solía malgastar mi tiempo y mi dinero en las discotecas y los pubs, refugiándome a veces, en el alcohol para escapar de los golpes que me había dado la vida y de mis numerosos fracasos sentimentales, así como del absurdo curso que había tomado mi vacía e inútil forma de vivir.

Me di cuenta de que tenía que ser guiado por otro camino, el camino del responsable del orden cósmico, el creador de todo cuanto existe y quien hizo posible que los seres humanos tuvieran consciencia e inteligencia. No es posible que la vida consista sólo en comer, dormir y realizar actos biológicos. Pues entonces ¿Cuál sería la diferencia entre los seres humanos y los animales? Yo no podía seguir viviendo así.

En tanto que la existencia de la vida y la materia no puede explicarse por el simple hecho del azar, yo estaba seguro de que existe algo por encima de todos nosotros.

No podía satisfacer mis inquietudes espirituales con lo que conocía, porque no podía basarme en algo que estaba lleno de contradicciones debidas a la alteración que las Sagradas Escrituras habían sufrido a lo largo de la historia por la mano humana. No podía ser lógico que basara mi espiritualidad en un libro hecho por humanos, falibles e imperfectos. El hecho de rezar a otros que no fueran Dios, dándoles en muchos casos una importancia equivalente a la del Creador y orar ante imágenes pintadas o talladas, me parecía algo de lo más grotesco y absurdo.

Mi vacío espiritual era tan grande que no me di cuenta hasta mucho tiempo después, de la tontería que era intentar llenarlo con otras cosas de la vida mundana que no tenían sentido y que lo más que hacían era contribuir a hacerme sentir más vacío e insatisfecho y como consecuencia infeliz.

A lo largo de mi adolescencia conocí a muchos amigos árabes, de hecho les recuerdo como mis mejores amigos y nunca se me ocurrió preguntarles por el Islam. Seguramente porque no lo practicaban.

Busqué en el budismo, en el gnosticismo, el hinduismo, incluso en el esoterismo, pero nunca pensé en el Islam. Jamás se me ocurrió pensar en él. Tenía una serie de ideas preconcebidas que me hacían ni lo más remotamente posible considerarlo como una posibilidad para mí.

Pero un día conocí a un musulmán y sentí curiosidad, ya que veía que su comportamiento y forma de resolver los problemas de la vida cotidiana eran muy peculiares. Por ejemplo, cuando le acechaba una desgracia, siempre decía Alhamdulil.lah (=las alabanzas a Dios). Esa vivencia contínua en la alegría de Al.lah me llamaba mucho la atención y la DESEABA. Este descubrimiento supuso para mí, una revolución interna y una ruptura total de todos mis esquemas.

Empecé preguntando las cosas típicas que suele preguntar un ignorante. Mi resistencia era muy grande y sus respuestas recibían un duro ataque por mi parte ya que yo no era fácil de convencer por ser muy obstinado e incrédulo.

Ante mi actitud él siempre mantuvo la calma y la serenidad. Es muy importante no darse por vencido. Yo siempre creía tener la razón y dejaba pasar un tiempo antes de volver a atacar. En realidad mis ataques no eran más que formas de resistencia ante la Verdad, porque todos sabemos que reconocer la verdad cuesta mucho trabajo y hacer entender el Islam de modo correcto no es tarea fácil. Así que poco a poco iba interesándome más y más, pero siempre conservando mi rebeldía.

Después de algunos meses empecé a dejar de comer y de beber sustancias no saludables, porque algo dentro de mí había cambiado realmente y sentía repugnancia natural hacia esas cosas.

Sin duda alguna porque todos nosotros nacemos musulmanes (aunque luego nuestros padres nos enseñen otro camino) y cuando sentí el Islam en mi corazón lo único que sucedió es que volví a mi estado de pureza primigenio con el que nací, volví para recuperar mi Islam. Así que no me gusta decir que me convertí al Islam. La palabra conversión no puede utilizarse en ningún caso, lo más apropiado sería utilizar el término recuperación del "Din" (=filosofía de vida), abrazar el Islam o entrar en el Islam.

Es por esto, que al ser consciente, mi cuerpo rechazaba de forma espontánea las sustancias y hábitos no recomendables. Muchas costumbres islámicas yo las poseía de toda la vida. No fue duro para mí cambiar, porque en el fondo yo era otro hombre. SENCILLAMENTE LO QUE SUCEDIÓ ES QUE, AL ENCONTRAR EL ISLAM ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO. Pensaba en Dios como un ser único y no en una trinidad. Creía que Dios no tiene género ni número, que no se le podía designar con una palabra masculina ni femenina, para ello está la palabra árabe Al.lah que no puede desdoblarse en plural, dual o en masculino o femenino, porque engloba en sí al concepto de lo absoluto. Tampoco creía que se le podía representar como un señor mayor de raza caucásica y con una gran barba blanca, como en las pinturas de algunas iglesias.

Para llegar a descubrir el verdadero y único Islam tuve que rechazar todas esas enormes falsedades y estúpidos tópicos que se le asocia y que desde mi más tierna infancia me habían hecho creer. Cuando me di cuenta de esto, sentí una gran tristeza dentro de mí y una gran decepción, porque la sociedad me había manipulado para no dejarme ver la realidad.

Descubrí que el Islam no era una religión, sino que era una filosofía de vida, un sistema completo para realizar al ser humano en todas sus potencialidades y hacerlo feliz. En definitiva, el Islam es una civilización. Así que llegados a este punto y después de largas conversaciones con musulmanes, empecé a ceder ante la evidencia y a reconocer que yo estaba equivocado, como también lo estaban los míos.

Para terminar de convencerme el día 1 de agosto de 1997 decidí entrar en una mezquita por primera vez en mi vida. Quería averiguar cómo iba a sentirme allí dentro. Ese día lo recordaré con todos los detalles hasta que muera. No puedo explicar con palabras lo que sentí solo por el hecho de entrar.

Me enseñaron el oratorio, me presentaron al imam, escuché “Al Adhan” y después entramos en el despacho. Como en aquel momento era la hora del “salat al Dhohr” (=oración del medio día) y era viernes, esperé a que todo terminara. De modo que me senté, escuché el discurso (jutba) y desde allí podía verles a todos a través de una puerta que estaba abierta, estaban rezando...

Observar la oración sin duda fue lo que terminó de consolidar mi fe.

No es posible plasmar sobre el papel lo que sucedió dentro de mí. Mi piel y mis cabellos se erizaron de profunda emoción en dos situaciones especialmente: en la llamada a la salat (“Al Adhan”) y en el momento en que todos los presentes dicen “Amín”. En esos instantes yo ya sabía que era musulmán.

Después pude conversar con el Imam. A mi lado estaba Begoña, una española que quería entrar en el Islam y dos hermanos más. El imam nos estaba hablando sobre el Islam y después el imam preguntó a Begoña si quería entrar en el Islam, ella con los ojos a punto de brotar lágrimas entró en el Islam delante de mí.

Ella lloraba de emoción, pero la verdad es que a mí me faltó muy poco para llorar también. Su cara estaba llena de luz. Me pareció un acto precioso, sencillo, lleno de humildad y muy emocionante. Presenciar esto alimentó todavía más mi fe.

Descubrí que el Islam da respuesta a todos los interrogantes que hay en la vida. Expondré tan sólo unos ejemplos. Da respuesta a todos los misterios del Más Allá, es respetuoso con todos los seres vivos (plantas y animales), está ligado a la ciencia y no está en desacuerdo como en las religiones (el Islam no se puede definir como religión). Me sorprendió mucho descubrir cómo en los versículos del Corán se describía el origen de los seres vivos a partir del agua. Por no hablar de la creación del Cosmos y su evolución descritos en Él, siendo este hecho descubierto muy recientemente y que ha sido llamado la teoría del Big-Bang o de expansión del Universo. Otra de las cosas que me llamó la atención es la descripción que se hace en el Corán del desarrollo embrionario del ser humano, con todos los detalles e incluso, en algunos Ahadiz se mencionan el número de días de cada etapa del mismo. Esto está también testado por la ciencia actual. Yo soy un hombre de ciencia, soy biólogo y cada vez que leo estos versículos me impresiono. EL GENEROSO CORÁN ESTÁ TOTALMENTE LLENO DE DESCRIPCIONES CIENTÍFICAS MUY CLARAS y solo unas cuantas las conocemos hoy, por la ciencia, pero quedan muchas más que se van descubriendodía a día, conforme la ciencia va avanzando.

Los siguientes dos días estuve yendo a la mezquita para aprender del Imam, hasta que finalmente el día 4 de agosto de 1997 a las 17: 50 h recuperé oficialmente lo que era mío, el Islam.

Después vienen muchos problemas a los que los nuevos musulmanes tenemos que enfrentarnos. Los más dolorosos suelen ser, a menudo, la familia y las amistades, pero si tenemos nuestra fe viva, esto no nos va a importar porque sabemos que estamos en las manos de Allah (“Subhanahu ua Taâla”). Estos problemas suelen resolverse con el tiempo y con el ejemplo que ven en nosotros.

El Islam no ha venido para separar a las personas, sino más bien para unirlas, siendo una de las religiones más tolerantes con todos los habitantes de nuestro planeta.

Un día me di cuenta de la importancia tan grande de lo que me ha pasado. A todos nosotros, los nuevos en el Islam, nos ha escogido Allah (“Subhanahu ua Taâla”) de entre los “kafirun” para que encontrásemos el camino de la salvación. Hemos surgido de entre los perdidos y debemos ser muy conscientes de esto. Esto debe traducirse en un sentimiento de responsabilidad por lo que se nos ha dado, así como en un gran agradecimiento para Allah (“Subhanahu ua Taâla”).

Hay que ser conscientes de que vivimos momentos muy difíciles para el Islam. No tenemos que caer en la desesperación cuando veamos las cosas que están sucediendo en los países musulmanes. Ni perder nuestra fe cuando descubramos que hay muchos hermanos que se comportan muy mal y nos enseñan cosas que no son Islam. Muchas veces nos podemos sentir angustiados por la presión de otros que nos dicen lo que debemos hacer y lo que según ellos es Islam. Primero tenemos que formarnos bien dirigiéndonos a personas que estamos seguros que saben, como por ejemplo un Sheij y no creer lo que nos cuenta cualquiera, adoptando esto a nuestro sistema de creencias. Se puede escuchar a alguien, pero siempre hay que comprobar que lo que nos está diciendo es correcto, ya que por desgracia muchos musulmanes hacen alarde de que saben mucho sobre el Islam y mi experiencia personal me ha demostrado que lo que hay es mucha ignorancia y que esta ignorancia puede perjudicarnos mucho si la dejamos que nos afecte. En mi opinión este perjuicio puede afectarnos de dos formas, puede hacer que nuestra fe disminuya o incluso se pierda o puede que nosotros mismos nos convirtamos en ignorantes y aconsejemos a otros del mismo modo para aumentar así, todavía más el número de ellos.

Mi vida ha cambiado totalmente. Me siento lleno y se puede decir que he nacido de nuevo. Mi nombre ahora es Khalid y creo que tenemos que luchar por dar a conocer la auténtica cara del Islam y no permitir que se sigan haciendo injusticias en el nombre de Él.

 

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