
ASÍ ENTRÉ EN EL ISLAM
"Al.lah es la Luz de los cielos y la tierra. Su Luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante.
Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Al.lah guía hacia Su luz a quien quiere.
Al.lah llama la atención de los hombres con ejemplos y Al.lah conoce todas las cosas."
(Corán. Sura de la Luz 24-35).
"Cuando Abraham dijo a su padre Azar: ¿Tomas a unos ídolos por divinidades? En verdad que te veo a ti y a los tuyos en un claro extravío."
(Corán. Sura de los Rebaños 6-74).
"A quien Al.lah quiere guiar, le abre el pecho al Islam, pero a quien quiere extraviar, hace que su pecho se haga estrecho y apretado como si estuviera ascendiendo al cielo."
(Corán. Sura de los rebaños 6-125).
Aquí encontraréis historias de personas que buscaban encontrar la Verdad y la hallaron. A veces, conocer lo que les pasó a otros puede abrir nuestro corazón dormido. Si deseas que tu historia ayude a otras personas, puedes enviármela para publicarla aquí y compartiremos contigo la alegría de encontrar el Islam.

Por : Sara
Mujer española musulmana.
Aclarando tópicos
14/01/2004
Aconsejada por una amiga
de este foro me dispongo a hablar un poquito
de mi vida, no es que mi vida sea interesante pero sí que puede ayudar a
muchas mujeres que estén un poco perdidas y también tengo la esperanza
que mi relato pueda cambiar un poco la tozudez y los prejuicios de
algunas personas.
Como mucha gente de este foro sabe soy musulmana (Alhamdulilah), y como
mujer española musulmana tengo algunas cosas que decir.
1. Soy musulmana y trabajo, como muchas otras hermanas; trabajo porque
así lo quiero, el Islam no nos quita el derecho a la mujer al trabajo
fuera del hogar, hay hermanas que son amas de casa y otras prefieren no
serlo, no por eso una mujer es mejor musulmana que otra, ambas
elecciones son respetables.
2. Estoy casada con un musulmán árabe, no creo que sea necesario decir
que nunca he sufrido malos tratos ni físicos ni psíquicos, es penoso
tener que reiterar esto pero debo hacerlo. El buen musulmán debe respetar
a su mujer y a su familia. Esto deberían saberlo muchos que se llaman
musulmanes, pero en fin, ese es otro tema.
En mi casa compartimos las tareas del hogar y del cuidado de nuestro
bebé.
Mi conversión al Islam fue principalmente por fé, por la llamada de
Allah, pero también fue una decisión personal muy bien meditada, tras
leer, preguntar y aprender, nadie me obligó. El estar casada con un
musulmán me ha hecho tener el privilegio de interesarme por el Islam, como le
pasa a otras hermanas, pero no es la condición necesaria, existen
españolas solteras musulmanas y existen mujeres casadas con musulmanes
que
no se convierten al Islam.
3. Tengo un nivel de estudios respetable, no con esto quiero decir nada
en contra de quien no los tiene, simplemente lo digo porque hay gente
que opina que quien entra en el Islam es gente con problemas mentales o
con un nivel de inteligencia bajo, que hace que "les laven el cerebro"
o no sean capaces de comprender bien.
4. Mi vida social es como la de una mujer normal de mi edad, voy de
compras, salgo al cine, a pasear, al restaurante, con los amigos tanto
musulmanes como cristianos, (ahora menos porque hace poco que soy madre),
me refiero a que el Islam no me prohíbe salir o hacer vida social,
siempre y cuando no haga lo que no está permitido.
Obviamente existen cambios en mi vida, rezo cinco veces al día, no como
cerdo ni bebo alcohol, (existe mucha variedad de comida y bebida, no lo
hecho nada en falta), hago el mes de Ramadán y acudo a la mezquita
siempre que puedo.
A nivel espiritual y emocional es cuando el cambio toma otra dimensión,
me siento una mujer realizada, encuentro sentido a mi vida, soy mejor
persona, me siento pura, intento hacer el bien, Al-lah está presente en
todos mis actos y pensamientos, es otra forma de pensar, soy la misma
pero también no lo soy, solo aquellos que han dado el gran paso pueden
entender esta contradicción.
Ya finalizo diciendo que no represento a la mujer musulmana,
simplemente cuento mi forma de pensar y actuar, no soy ningún caso excepcional,
ni mejor o peor que otras mujeres, somos millones de mujeres musulmanas,
cada una tiene una forma de vivir y de pensar, pero todas tenemos en
común nuestra fé en Allah.
Con esto espero (Inshallah) aportar mi granito de arena para, como he
dicho antes cambiar los prejuicios de tanta gente que no son mas que
fruto de la ignorancia.
Allah me perdone si me he equivocado en algo, hermanos/as si alguien
cree que mi relato puede interesarle a alguna persona que conozcáis
tenéis mi permiso para enviarlo o publicarlo.

-AMPARO-
Besmel.lah ar-rahman, ar-rahim
“Descubrir el Islam fue para mí como un regalo inesperado, un regalo de Al.lah
(Dios)”.
Hay personas que
tras una búsqueda, más o menos intensa, acaban encontrando aquello que les
proporciona satisfacción espiritual, otras que nunca han sentido esa inquietud,
y dentro de éstas hallaríamos un reducido grupo de personas, entre las que me
incluyo, que tras encontrarlo nos damos cuenta de nuestra profunda inmersión en
un mundo interno y externo vacíos, que habíamos intentado rellenar, consciente o
inconscientemente, de pura materia, materia etérea que se desvanece ante la más
mínima afrenta o dificultad.
Gracias a Al.lah,
he logrado vislumbrar e interiorizar la Verdad del Islam, creciendo con ello
en el ámbito personal, intentando potenciar, día a día, todo aquello que sea
positivo para mí, para mi familia y para la sociedad con la que convivo,
luchando fuertemente para mejorar en todas las facetas de la vida (para la
dunia y la ájira) como persona, como mujer y como musulmana, a través de mis
distintos roles: como profesional-matrona, como estudiante y como parte activa
en mi familia y mi matrimonio, así como en la sociedad, musulmana y no
musulmana, con la que convivo.

Por todo ello, reivindico desde
estas líneas, la posición que Al.lah nos ha dado a las mujeres y que, por tanto,
ningún otro ser humano, hombre o mujer, tiene derecho a arrebatarnos:
- Nuestra posición
de honor dentro de la sociedad, como seres humanos que somos, cuyos deberes
parece que todo el mundo tenga claros, pero cuyos derechos deben ser reconocidos
y aceptados por los demás: derecho a una vida “digna”, derecho a la libertad en
todas sus facetas, incluyendo por supuesto, el derecho a buscar la Ciencia
“desde la cuna hasta la tumba”, como incentivó nuestro Profeta Muhammad (s.a.s.);
derecho a ser creyente, derecho a expresarse y a no someterse, ni humillarse
ante ningún ser humano, porque sólo Al.lah está por encima de nosotros.
- Nuestra posición
de igualdad ante nuestro compañero, y no nuestro enemigo “el hombre”, sólo
limitada por lo puramente biológico.
- Nuestra posición
de responsabilidad, con sus ventajas y desventajas, responsabilidad que nos
exige una posición activa para defender el bienestar individual y colectivo,
para defender la Verdad y la Justicia porque las mujeres musulmanas también
somos válidas para llevarlo a cabo y el Sagrado Qorán y la Sunna no lo han
prohibido, sino todo lo contrario.
Reivindico pues,
que las mujeres musulmanas empiecen a trabajar por un futuro mejor, porque
mejorar es responsabilidad de todos y no podemos excusarnos siempre
culpabilizando a unos pocos. Y cuando digo trabajar no me refiero sólo a los
trabajos remunerados, sino también a aquellas labores sociales, sin ánimo de
lucro, que todos podemos realizar a costa de nuestro tiempo de ocio, labores
con el fin de potenciar la hermandad, hospitalidad, solidaridad y tolerancia
hartamente ejemplificadas a lo largo de la vida de nuestro Profeta (s.a.s).
Y por último,
invito a la sociedad no musulmana, mayoritaria en este país, a que empiece a
conocer el Islam para ir perdiendo ese miedo “natural” ante lo desconocido. Y
os invito a conocerlo desde la Verdad del Islam, vehiculizada por los sabios
pensadores islámicos, y no a través de algunos musulmanes cuyos
comportamientos no reflejen esta Verdad.
“Conocer para comprender y respetar es la base de un buen entendimiento para que
podamos crecer juntos, Inshaal.lah (Si Dios Quiere)”
-ABDULJABIR-
FIN DE LA
BÚSQUEDA
Buscaba.
Arrastrando mi existencia con terca insistencia. Con 25 años y el cuerpo
pidiéndome aventura y el corazón reclamando sensaciones intensas.
Con la potencia
de una locomotora joven, pero hundida en el barro, en el cieno, en el fango
fétido del vómito alcohólico; en la noche fría, húmeda y brumosa del kufr.
Patinando,
desbarrando, desvariando… pero buscando, buscando… con furia potente, con rabia
y fuerza entre la tormenta; resoplando, bufando humo, inmerso en la turbia
niebla… Hasta que por fin encontré el LA ILAHA IL-LA ALLAH; MUHAMMAD RASULU
ALLAH (No hay más divinidad que Dios y Muhammad es su Profeta)…y las ruedas de
la máquina encontraron los dos brillantes rieles, la Vía sobre la que veloz
volar hacia vergeles y manantiales; en amaneceres luminosos de la primavera de
la vida que se abrió al pronunciar las palabras sagradas.
Abduljabir
Molina 1992 Leído en la mesa redonda "Reconocerse Musulmán" Ramadán 1417 (1997)
-MARIAM ALBIACH-
Tras haber
transcurrido 7 años desde que abracé el Islam reflexiono sobre el pasado,
agradezco el presente y encuentro esperanzador el futuro.
Besmel.lah
ar-rahman, ar-rahim,
“Busco en amplios
mares y sólo encuentro colores, colores que se marchitan con el tiempo.”
No, No es esto lo
que busco,
NO LO
ENCUENTRO.
Estoy perdido y
sollozo ante un nuevo intento. Parece ser el último.
Crece mi
desesperanza,
TIEMPO
Me
estremezco y tiembla la sangre de mis venas
ESCUCHO
“La ilaha il.la
Al.lah”
Me escucho a mí
mismo. Pienso: “Este es el gran sentido de mi vida y de mi muerte”
Vuelo en la
profundidad del mar, en el mayor acantilado del desierto,
Soy YO
Me siento volátil,
etéreo, sobrevolando los abismos de la Verdad Infinita.
Encuentro los
límites de lo ilimitado. He aliviado mi curiosidad y humanidad.
Sé Quién
Soy y Siento Cómo Soy.
Capaz de amar y
ser amado, de amar infinitamente a Quien me ha Creado.
Respiro
la felicidad de la vida y anhelo la eternidad: MI ÚLTIMO FIN.
Gracias
Al.lah, mil
gracias, por haberme enseñado este camino, camino oculto muchas veces por
nosotros mismos, y otras muchas por la sociedad en que vivimos: Inmersa en lo
puramente material, olvidada de los valores humanos, de la hospitalidad, de la
generosidad y el respeto a uno mismo y a los demás, alejada de Quien nos ha
Creado, por ignorancia o por desidia.
Al.lahuma,
ayúdame ante la adversidad que me depara al luchar contracorriente por defender
Tu Palabra, porque en Verdad, hoy día, aferrarse al Islam es como aferrarse a un
clavo ardiendo, y no por ello voy a abandonar,
INSHAAL.LAH
Mariam
Albiach
Interior de una
mezquita de Estambul
-LEYLA-BEATRIZ-
Desde que era
muy pequeña, el mundo árabe me había fascinado mucho. A la edad de 5 años, por
la noche, mi madre me contaba cuentos para dormir, pero yo lo único que quería
escuchar era "Aladino" y "Las 1.000 y una noches". Era tal mi obsesión con el
mundo árabe, que ya ha esta edad le decía a mi mama que de mayor me iba a casar
con un árabe.
Como es
comprensible mi madre se echaba ha reir. Me decía que estaba loca y que eso solo
eran imaginaciones mias.
Cuando fuí ya
más mayorcita, sobre los 14 años, me apunté a una asociación que lucha contra el
racismo y la xenofobia (Movimiento contra la Intolerancia) donde conocí a muchas
personas del magreb que me enseñaron las bases del Islam.
La verdad es que
con esta edad, tenía muchos pajaritos en la cabeza y en lo único que pensaba era
en divertirme, pero por fin, las bases ya las tenía creadas.
A medida que
iban pasando los años, me dí cuenta de que no me gustaba mucho salir con las
amigas a divertirme, lo que realmente me gustaba era quedarme en casa a ver
documentales del Islam y leyendo libritos que me iban regalando.
Cuando tenía 21
años conocí al hombre que me enseño todo, alhamdulillah, mi marido. El es
marroquí, de Fez concretamente, y gracias a él abracé el Islam ese mismo año.
Desde entonces,
casi han pasado 5 años, y me siento afortunada. Sé que el día en que nací era
musulmana, que mi destino estaba escrito. Doy gracias a Allah ta'ala por
elegirme para ir por el camino correcto.
Todavía me queda
mucho camino por andar y por aprender, además tengo un incentivo muy importante
en mi vida, que es mi hija (Nadia) a la que le tengo que enseñar todo lo que yo
se.
Bueno hermanos,
espero que les haya gustado mis historia.
Que la gracia de
Allah os ilumine y os guie por el camino correcto hasta llegar al paraíso.
Salam aleikum wa
rahmatullahi Allah ta'ala wa barakatu
-KHALID-
Una noche estaba
en una discoteca, como un chico cualquiera de mi edad y me encontraba
completamente solo. Miraba a mi alrededor y observaba a la gente, pensaba en mi
vida, en lo vacías que estaban las personas que me rodeaban y en cuál era el
objetivo de mi existencia.
Solía malgastar mi
tiempo y mi dinero en las discotecas y los pubs, refugiándome a veces, en el
alcohol para escapar de los golpes que me había dado la vida y de mis numerosos
fracasos sentimentales, así como del absurdo curso que había tomado mi vacía e
inútil forma de vivir.
Me di cuenta de
que tenía que ser guiado por otro camino, el camino del responsable del orden
cósmico, el creador de todo cuanto existe y quien hizo posible que los seres
humanos tuvieran consciencia e inteligencia. No es posible que la vida consista
sólo en comer, dormir y realizar actos biológicos. Pues entonces ¿Cuál sería la
diferencia entre los seres humanos y los animales? Yo no podía seguir viviendo
así.
En tanto que la
existencia de la vida y la materia no puede explicarse por el simple hecho del
azar, yo estaba seguro de que existe algo por encima de todos nosotros.
No podía
satisfacer mis inquietudes espirituales con lo que conocía, porque no podía
basarme en algo que estaba lleno de contradicciones debidas a la alteración que
las Sagradas Escrituras habían sufrido a lo largo de la historia por la mano
humana. No podía ser lógico que basara mi espiritualidad en un libro hecho por
humanos, falibles e imperfectos. El hecho de rezar a otros que no fueran Dios,
dándoles en muchos casos una importancia equivalente a la del Creador y orar
ante imágenes pintadas o talladas, me parecía algo de lo más grotesco y absurdo.
Mi vacío
espiritual era tan grande que no me di cuenta hasta mucho tiempo después, de la
tontería que era intentar llenarlo con otras cosas de la vida mundana que no
tenían sentido y que lo más que hacían era contribuir a hacerme sentir más
vacío e insatisfecho y como consecuencia infeliz.
A lo largo de mi
adolescencia conocí a muchos amigos árabes, de hecho les recuerdo como mis
mejores amigos y nunca se me ocurrió preguntarles por el Islam. Seguramente
porque no lo practicaban.
Busqué en el
budismo, en el gnosticismo, el hinduismo, incluso en el esoterismo, pero nunca
pensé en el Islam. Jamás se me ocurrió pensar en él. Tenía una serie de ideas
preconcebidas que me hacían ni lo más remotamente posible considerarlo como una
posibilidad para mí.
Pero un día
conocí a un musulmán y sentí curiosidad, ya que veía que su comportamiento y
forma de resolver los problemas de la vida cotidiana eran muy peculiares. Por
ejemplo, cuando le acechaba una desgracia, siempre decía Alhamdulil.lah (=las
alabanzas a Dios). Esa vivencia contínua en la alegría de Al.lah me llamaba
mucho la atención y la DESEABA. Este descubrimiento supuso para mí, una
revolución interna y una ruptura total de todos mis esquemas.
Empecé
preguntando las cosas típicas que suele preguntar un ignorante. Mi resistencia
era muy grande y sus respuestas recibían un duro ataque por mi parte ya que yo
no era fácil de convencer por ser muy obstinado e incrédulo.
Ante mi actitud él
siempre mantuvo la calma y la serenidad. Es muy importante no darse por vencido.
Yo siempre creía tener la razón y dejaba pasar un tiempo antes de volver a
atacar. En realidad mis ataques no eran más que formas de resistencia ante la
Verdad, porque todos sabemos que reconocer la verdad cuesta mucho trabajo y
hacer entender el Islam de modo correcto no es tarea fácil. Así que poco a poco
iba interesándome más y más, pero siempre conservando mi rebeldía.
Después de
algunos meses empecé a dejar de comer y de beber sustancias no saludables,
porque algo dentro de mí había cambiado realmente y sentía repugnancia natural
hacia esas cosas.
Sin duda alguna
porque todos nosotros nacemos musulmanes (aunque luego nuestros padres nos
enseñen otro camino) y cuando sentí el Islam en mi corazón lo único que sucedió
es que volví a mi estado de pureza primigenio con el que nací, volví para
recuperar mi Islam. Así que no me gusta decir que me convertí al Islam. La
palabra conversión no puede utilizarse en ningún caso, lo más apropiado sería
utilizar el término recuperación del "Din" (=filosofía de vida), abrazar el
Islam o entrar en el Islam.
Es por esto, que
al ser consciente, mi cuerpo rechazaba de forma espontánea las sustancias y
hábitos no recomendables. Muchas costumbres islámicas yo las poseía de toda la
vida. No fue duro para mí cambiar, porque en el fondo yo era otro hombre.
SENCILLAMENTE LO QUE SUCEDIÓ ES QUE, AL ENCONTRAR EL ISLAM ME ENCONTRÉ A MÍ
MISMO.
Pensaba en Dios como un ser único y no
en una trinidad. Creía que Dios no tiene género ni número, que no se le podía
designar con una palabra masculina ni femenina, para ello está la palabra árabe
Al.lah que no puede desdoblarse en plural, dual o en masculino o femenino,
porque engloba en sí al concepto de lo absoluto. Tampoco creía que se le podía
representar como un señor mayor de raza caucásica y con una gran barba blanca,
como en las pinturas de algunas iglesias.
Para llegar a
descubrir el verdadero y único Islam tuve que rechazar todas esas enormes
falsedades y estúpidos tópicos que se le asocia y que desde mi más tierna
infancia me habían hecho creer. Cuando me di cuenta de esto, sentí una gran
tristeza dentro de mí y una gran decepción, porque la sociedad me había
manipulado para no dejarme ver la realidad.
Descubrí que el
Islam no era una religión, sino que era una filosofía de vida, un sistema
completo para realizar al ser humano en todas sus potencialidades y hacerlo
feliz. En definitiva, el Islam es una civilización. Así que llegados a este
punto y después de largas conversaciones con musulmanes, empecé a ceder ante la
evidencia y a reconocer que yo estaba equivocado, como también lo estaban los
míos.
Para terminar de
convencerme el día 1 de agosto de 1997 decidí entrar en una mezquita por primera
vez en mi vida. Quería averiguar cómo iba a sentirme allí dentro. Ese día lo
recordaré con todos los detalles hasta que muera. No puedo explicar con palabras
lo que sentí solo por el hecho de entrar.
Me enseñaron el
oratorio, me presentaron al imam, escuché “Al Adhan” y después entramos en el
despacho. Como en aquel momento era la hora del “salat al Dhohr” (=oración del
medio día) y era viernes, esperé a que todo terminara. De modo que me senté,
escuché el discurso (jutba) y desde allí podía verles a todos a través de una
puerta que estaba abierta, estaban rezando...
Observar la
oración sin duda fue lo que terminó de consolidar mi fe.
No es
posible plasmar sobre el papel lo que sucedió dentro de mí. Mi piel y mis
cabellos se erizaron de profunda emoción en dos situaciones especialmente:
en la llamada a la salat (“Al Adhan”) y en el momento en que todos los
presentes dicen “Amín”. En esos instantes yo ya sabía que era musulmán.
Después pude
conversar con el Imam. A mi lado estaba Begoña, una española que quería
entrar en el Islam y dos hermanos más. El imam nos estaba hablando sobre el
Islam y después el imam preguntó a Begoña si quería entrar en el Islam, ella
con los ojos a punto de brotar lágrimas entró en el Islam delante de mí.
Ella lloraba
de emoción, pero la verdad es que a mí me faltó muy poco para llorar
también. Su cara estaba llena de luz. Me pareció un acto precioso, sencillo,
lleno de humildad y muy emocionante. Presenciar esto alimentó todavía más mi
fe.
Descubrí que el
Islam da respuesta a todos los interrogantes que hay en la vida. Expondré tan
sólo unos ejemplos. Da respuesta a todos los misterios del Más Allá, es
respetuoso con todos los seres vivos (plantas y animales), está ligado a la
ciencia y no está en desacuerdo como en las religiones (el Islam no se puede
definir como religión). Me sorprendió mucho descubrir cómo en los versículos del
Corán se describía el origen de los seres vivos a partir del agua. Por no hablar
de la creación del Cosmos y su evolución descritos en Él, siendo este hecho
descubierto muy recientemente y que ha sido llamado la teoría del Big-Bang o de
expansión del Universo. Otra de las cosas que me llamó la atención es la
descripción que se hace en el Corán del desarrollo embrionario del ser humano,
con todos los detalles e incluso, en algunos Ahadiz se mencionan el número de
días de cada etapa del mismo. Esto está también testado por la ciencia actual.
Yo soy un hombre de ciencia, soy biólogo y cada vez que leo estos versículos me
impresiono. EL GENEROSO CORÁN ESTÁ TOTALMENTE LLENO DE DESCRIPCIONES
CIENTÍFICAS MUY CLARAS y solo unas cuantas las conocemos hoy, por la
ciencia, pero quedan muchas más que se van descubriendodía a día, conforme la
ciencia va avanzando.
Los siguientes
dos días estuve yendo a la mezquita para aprender del Imam, hasta que finalmente
el día 4 de agosto de 1997 a las 17: 50 h recuperé oficialmente lo que era mío,
el Islam.
Después vienen
muchos problemas a los que los nuevos musulmanes tenemos que enfrentarnos. Los
más dolorosos suelen ser, a menudo, la familia y las amistades, pero si tenemos
nuestra fe viva, esto no nos va a importar porque sabemos que estamos en las
manos de Allah (“Subhanahu ua Taâla”). Estos problemas suelen resolverse con el
tiempo y con el ejemplo que ven en nosotros.
El Islam no ha
venido para separar a las personas, sino más bien para unirlas, siendo una de
las religiones más tolerantes con todos los habitantes de nuestro planeta.
Un día me di
cuenta de la importancia tan grande de lo que me ha pasado. A todos nosotros,
los nuevos en el Islam, nos ha escogido Allah (“Subhanahu ua Taâla”) de entre
los “kafirun” para que encontrásemos el camino de la salvación. Hemos surgido de
entre los perdidos y debemos ser muy conscientes de esto. Esto debe traducirse
en un sentimiento de responsabilidad por lo que se nos ha dado, así como en un
gran agradecimiento para Allah (“Subhanahu ua Taâla”).
Hay que ser
conscientes de que vivimos momentos muy difíciles para el Islam. No tenemos que
caer en la desesperación cuando veamos las cosas que están sucediendo en los
países musulmanes. Ni perder nuestra fe cuando descubramos que hay muchos
hermanos que se comportan muy mal y nos enseñan cosas que no son Islam. Muchas
veces nos podemos sentir angustiados por la presión de otros que nos dicen lo
que debemos hacer y lo que según ellos es Islam. Primero tenemos que formarnos
bien dirigiéndonos a personas que estamos seguros que saben, como por ejemplo un
Sheij y no creer lo que nos cuenta cualquiera, adoptando esto a nuestro sistema
de creencias. Se puede escuchar a alguien, pero siempre hay que comprobar que lo
que nos está diciendo es correcto, ya que por desgracia muchos musulmanes hacen
alarde de que saben mucho sobre el Islam y mi experiencia personal me ha
demostrado que lo que hay es mucha ignorancia y que esta ignorancia puede
perjudicarnos mucho si la dejamos que nos afecte. En mi opinión este perjuicio
puede afectarnos de dos formas, puede hacer que nuestra fe disminuya o incluso
se pierda o puede que nosotros mismos nos convirtamos en ignorantes y
aconsejemos a otros del mismo modo para aumentar así, todavía más el número de
ellos.
Mi vida ha
cambiado totalmente. Me siento lleno y se puede decir que he nacido de nuevo. Mi
nombre ahora es Khalid y creo que tenemos que luchar por dar a conocer la
auténtica cara del Islam y no permitir que se sigan haciendo injusticias en el
nombre de Él.