LA PROFECÍA DEL CAMBIO DE LIDERAZGO RELIGIOSO.

Después del rechazo de Jesús, el último profeta israelita, se cumplió la promesa de Dios de hacer de la descendencia de Ismael una gran nación (Génesis 21: 13, 18). En Mateo 21: 19-21, Jesús habla de una higuera sin frutas (un símbolo bíblico de la herencia profética) que sería purificada después de otorgársele una oportunidad de dar fruto por tres años (la duración del ministerio de Jesús). En otro verso de este capítulo, Jesús dijo: "Por tanto os digo, que el Reino de Dios será quitado de vosotros y dado a gente que produzca los frutos de él" (Mateo 21: 43). La nación de los descendientes de Ismael (la piedra desechada en Mateo 21: 43) fue victoriosa en contra de todo poderío de sus tiempos y según lo profetizó Jesús: "Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado y sobre quien ella cayere, le desmenuzará" (Mateo 21: 44).

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