
CELEBRANDO AL PROFETA, que Dios
le bendiga y le dé paz
Por Yusuf Islam (Cat Stevens)
Charla dada por Yusuf Islam en
Abu Dhabi, EAU, el 21 de abril
de 2005
Traducido al español por Omar
Ribas
Fuente: http://www.mountainoflight.com
El regalo de la Paz y la Luz
del Islam; celebrando al Último
de los Mensajeros de Dios al-hamd
wa salawat – Agradezco a
aquellos implicados en que la
invitación sea en esta bendita
ocasión.
En un mundo en el que la gente
está rodeada por la oscuridad,
la ignorancia y el miedo, es un
signo de esperanza estar
celebrando el mensaje de paz y
luz del Islam, y el último gran
Mensajero, que Dios le bendiga y
le dé paz, nacido y escogido
para entregarlos a toda la
humanidad.
Mi visión del Islam y
Muhámmad, que Dios le bendiga y
le dé paz, antes de leer el
Corán
Yo era como mucha gente en
Occidente; bendito con unos
avances materiales inmensos, una
tecnología magnífica y unos
sistemas políticos altamente
evolucionados, pero criado casi
en un estado de embarazosa
pobreza respecto al conocimiento
e información sobre el Islam.
Imágenes de los musulmanes como
extraños raciales, con extrañas
costumbres religiosas, genios,
alfombras mágicas, lunas y
estrellas, guerra y
derramamiento de sangre, las
cruzadas, dominaban mi punto de
vista –era lo que se me había
presentado, lo que se podría
decir que representaba al Islam,
hasta que realmente lo descubrí
cuando me dieron una traducción
inglesa del Corán en 1976.
Unificación de la escritura
de la humanidad bajo Dios Único
La primera lección que aprendí
del Corán fue el mensaje de
unidad y paz. Esta no era esa
religión oscura, extranjera, que
había esperado. Primero hablaba
de la creencia en Dios Único
Señor de toda la gente,
creaciones y acontecimientos en
este universo incomparable
–hablando de nosotros como de
naturaleza adámica; hijos de la
humanidad de los mismos padres,
Adán, la paz sea con él, y Eva,
pertenecientes a la misma
familia.
Los versos hablaban de los demás
Profetas como hermanos que
predicaron la misma unificación
de la escritura del género
humano, mostrando a cada hombre
y a cada mujer el camino al
Paraíso. Vi los nombres de
Jesús, de Moisés, de Abraham, de
Jacob, de Noé, y por supuesto,
crucialmente, el nombre de su
último mensajero, el último
mensajero de Dios, Muhámmad, que
la paz de Dios sea con todos
ellos.
No había división que pudiera
ver entre la enseñanza esencial
de todos los Profetas y los
hombres sabios de religión. El
Corán indicó una declaración
universal que definió a la
verdadera fe y religión-dijo:
“La virtud no consiste en
volver el rostro hacia Oriente u
Occidente; el que tiene virtud
es el que cree en Al-lah, en el
Último Día, en los ángeles, en
los Libros y en los profetas, el
que da de su riqueza, a pesar
del apego que siente por ella, a
los parientes, huérfanos,
necesitados, hijos del camino,
mendigos y para liberar a
esclavos; el que establece el
salat y entrega el zakat; el que
es fiel a los compromisos cuando
los contrae; el paciente en la
adversidad y en la desgracia y
en los momentos más duros de la
lucha. Esos son los veraces y
esos son los temerosos” (Sura
al-Báqara, 2:177)
Descubrí que la palabra “Islam”
significaba entrar en “paz” con
Dios y con toda Su creación.
Como no había signo de racismo o
separación entre los Profetas,
conocí que este libro era
verdaderamente una Revelación
del Dios Único. Desde ese
momento me di cuenta que no me
quedaba nada por hacer excepto
ser un musulmán –y eso fue lo
que hice hace veintiocho años
atrás.
Después de aceptar el Islam,
mi descubrimiento de la Sunna,
el ejemplo vital del Profeta,
que Dios le bendiga y le dé paz
Una de las cosas más
maravillosas después de abrazar
el Islam fue descubrir la vida
única y la historia del bendito
Profeta, que Dios le bendiga y
le dé paz, que explicaban y
enseñaban con el ejemplo
práctico las palabras y las
enseñanzas del Glorioso Corán,
la Sunna.
En la historia humana, hay miles
de hombres que han influido el
curso de la humanidad; todos han
dejado su marca en las páginas
del tiempo. Reyes, guerreros,
filósofos, escritores, poetas…
pero ¿cuántos nos han pasado sin
dejar ningún registro e imagen
de su personalidad o ejemplo?;
¿cuántos nos han dejado una
documentación tan perfecta de
sus dichos y conducta, que
continúa contribuyendo al
bienestar presente y futuro de
la humanidad?
Por eso hoy, en Medina, en la
Península de Arabia donde
estamos ahora, encontramos un
flujo sin fin de personas que
visitan y dan los saludos de
paz, y que invocan las
bendiciones de Dios sobre el
Mensajero de la Misericordia,
Muhámmad al-Mustafá, sal-lal-lahu
‘alaihi wa sál-lam.
Desde cómo peinaba su pelo hasta
la manera en que caminaba, de
los detalles de sus momentos
íntimos con su familia a los
pronunciamientos y declaraciones
del Profeta, que Dios le bendiga
y le dé paz, referentes al
discurso entre religiones y
naciones, cada momento de su
vida y enseñanzas proféticas han
sido escrupulosamente guardados,
puestos por escrito, y seguidas.
El mayor legado es que beneficia
al más amplio número de personas
durante el período más
prolongado de tiempo
ilimitadamente. A nadie excepto
el Profeta Muhámmad, que Dios le
bendiga y le dé paz, le fue dado
este papel como Sello del
mensaje de Dios. El Corán lo
confirma,
“Realmente en el Mensajero
tenéis un hermoso ejemplo para
quien tenga esperanza en Al-lah
y en el Último Día y recuerde
mucho a Al-lah” (Sura al-Ahzab,
33:21).
Una de las cosas más importantes
de su vida y misión fue la
llamada a la humanidad a la
unidad de propósito del
universo. El hecho de que el
Profeta, que Dios le bendiga y
le dé paz, cuidara de cada ser
humano e intentara con la mejor
disposición asegurar su
seguridad en el más allá, debe
ser la más elocuente de sus
característica compasiva y
misericordiosa.
“Una vez el Enviado de Al-lah,
que Al-lah bendiga y le dé paz,
dijo: “No hay nadie que
atestigüe sinceramente que no
hay más dios excepto Al-lah y
que Muhámmad es su mensajero,
que Al-lah lo salve del fuego
del Infierno”. Su compañero Mu’ad
dijo: “¡Oh Mensajero de Dios!
¿No debería informar a la gente
de esto para que puedan tener
buenas nuevas?” Replicó con
vacilación: “(Quizás) Cuando la
gente lo oiga, ellos sólo
dependerán de esto”. (Sahih al-Bujari,
1:130)
Mientras que el Islam es
proyectado hoy como enemigo y
hostil al cristianismo, el
judaísmo y demás religiones, la
verdad es que el Profeta, que
Dios le bendiga y le dé paz, fue
el gran educador, que enseñó a
la gente el significado y la
explicación de su propia
religión, que corrigió y los
asistió en seguir el camino
recto, tal como enseñaron los
Profetas y mensajeros previos.
“Di: ¡Oh gente del Libro!
Venid a una palabra común para
todos: Adoremos únicamente a Al-lah,
sin asociarle nada, y no nos
tomemos unos a otros por señores
en vez de Al-lah” (Sura Ali
Imrán, 3:64)
Amor y Misericordia
Termino con una conclusión, que
el Profeta, que Dios le bendiga
y le dé paz, enseñó para
aquellos que quieren aprender el
Islam, y beneficiarse de la
Misericordia que el Profeta, que
Dios le bendiga y le dé paz,
distribuyó a toda la gente,
dijo: “No entraréis en el cielo
hasta que creáis; y no creeréis
hasta que os améis unos a otros.
¿No debería dirigiros a una cosa
que si la hacéis crecerá el amor
entre vosotros? Extended
“As-salam” (la paz, saludo
islámico).