
AL ANDALUS; HISTORIA DE UN GENOCIDIO
Parece que el pueblo español ha olvidado con mucha facilidad su pasado y sus orígenes. No hay conciencia del poco tiempo que hace desde la expulsión y el genocidio de los musulmanes españoles, junto a los que también se expulsaron a judíos y cristianos unitarios o monofisitas. Los cristianos unitarios, al igual que los musulmanes, aceptan que Jesús (la Paz sea con Él) no fue crucificado y no es hijo de Dios, sino únicamente uno de sus profetas.
La expulsión de los moriscos comenzó en el año 1609 de la era cristiana, es decir hace tan sólo 389 años. Este es un tiempo muy reciente, apenas unas cuantas generaciones atrás.
Volvamos hacia el principio de la historia. En el año 710 (E.C.) la Península Ibérica (el concepto de España no existió hasta que los reyes católicos lo crearon) era dominio de los visigodos y estaba corrupta y tiranizada por el rey Roderick. El gobierno bizantino de Ceuta invitó al general bereber Tariq Ibn Ziyad para liberar la Península de la crueldad de este rey. Tariq era un general del gobierno musulmán del Norte de África que en aquel momento estaba representado por Musa Ibn Nusair.
En el año 711(E.C.) Tariq desembarcó en Gibraltar, lugar llamado así por la derivación del árabe “jabal al Tariq” que significa en castellano “Montaña de Tariq”.
Así comenzó una etapa de unos 800 años (del 712 al 1492 E.C.) en que el Islam estuvo en la Península. Esto quiere decir que España estuvo más tiempo en la fe musulmana que en otra en toda su historia. A los cristianos y judíos se les permitió vivir en paz y se les trató de igual manera. Nunca se obligó a nadie a abrazar al Islam, ni se expulsó a quien no era musulmán, ya que el Islam tiene entre sus preceptos respetar y proteger a las personas que practiquen otra religión.
“No cabe coacción en la religión. La buena dirección se distingue del descarrío. Quien no cree en los taguts (ídolos) y cree en Al.lah, ese tal se ase del asidero más firme, de un asidero irrompible. Al.lah todo lo oye, todo lo sabe”. (Sagrado Corán. Sura
de la Vaca 256).
Veamos algunos comentarios de escritores históricos: VICTOR ROBINSON (The Story of Medicine/ La Historia de la Medicina pág. 104): “Europa era oscura a la puesta del sol, Córdoba brillaba con sus alumbrados públicos; Europa era sucia, Córdoba construyó miles de baños; Europa fue cubierta de insectos. Córdoba cambiaba sus prendas interiores diariamente; Europa yacía en el lodo, las calles de Córdoba eran de ladrillo; los frutos de Córdoba eran exquisitos; la nobleza europea no podía firmar con su nombre, los niños de Córdoba iban a las escuelas; los monjes europeos no podían leer el servicio bautismal, los maestros de Córdoba crearon una biblioteca de las dimensiones de la de Alejandría.”
T.B.IRVING (Al Hayy Ta´lim Ali): “España árabe fue el epítome de refinamiento y cortesía. Mientras que el resto de Europa vivían en establos y dormían en el pajizo, los andalusíes tenían todos los deliciosos lujos conocidos de Siria, Persia y Bizancio: patios y fuentes, balcones moldeados en madera y piedra, ornamentos trazados en estuco y metal, frágiles columnas y adornos candiles, muebles hechos de preciosa madera incrustada aún con la más preciosa madre de las perlas, marfil, oro, plata lápiz lázuli o piedras de cristal; exquisitas porcelanas y mosaicos inapreciables; prendas y filigrana, baños de mármol con aguas corrientes caliente y fría, bibliotecas y escuelas... Fue de los árabes hispanos y sus estudiantes como ROGER BACON, MICHAEL SCOTT, WILLIAM OCKAM y PETER ABELARD, que Europa recibió el espíritu, lo cual ha permitido al hombre dominar el mundo a su propio término.” (Falcon of Spain/Halcón de España, pág. 132 y 144).
Durante esta época el arte, la literatura y la ciencia prosperaron en Al Andalus como nunca en la Historia. Los estudiantes de Europa venían a las universidades para aprender de los maestros musulmanes. Arquitectura, arte, astronomía, química, geografía, historia, literatura, matemáticas, medicina, música, ciencias naturales, filosofía, física, ciencias políticas, sociología, todas estas disciplinas florecieron gracias al Islam en la España musulmana y después se expandieron a Europa.
Más tarde llegó la época de la decadencia, en la que los musulmanes se relajaron en su fértil Al Andalus y se alejaron del Islam. Entonces fue cuando comenzó el desastre. Los reyes Isabel y Fernando comienzan a conquistar los territorios de Al Andalus.
En palabras del famoso escritor ANTONIO GALA, expresadas en la conferencia “Revista Temas Árabes” Madrid 1987, 3:113: “Me irrita que no se comprenda por algunos cuánto significó para el mundo la presencia del Islam en España; cómo su repentina aparición dio un vuelco trascendente y ya inmodificable a nuestra contextura y a nuestro devenir; hasta qué punto los ocho siglos de nuestra cohabitación no son susceptibles de interpretarse como dirigidos a expulsar al Islam. Eso es una falacia. Primero como afirma ORTEGA, porque no se puede llamar RECONQUISTA a una actividad que dura tanto tiempo (en cinco años, a partir de 1808, pusimos nosotros de patas en la calle a los franceses, en diez nos pusieron los americanos a nosotros). Segundo, porque ni los árabes tuvieron voluntad invasora de toda la Península, ni los visigodos tomaron la recuperación de ella como razón de ser. Y tercero y más importante: es inútil luchar contra lo que está dentro de nosotros: lo español, sin el Islam, resulta inexplicable.”
Al principio los reyes Isabel y Fernando dejaron a los musulmanes practicar el Islam, pero después de siete años no cumplieron este pacto y empezaron a convertir por la fuerza a la fe cristiana. Esto se hizo por medio del terror y la persecución. Los libros islámicos fueron quemados, de modo que excelentes obras de ciencia y literatura se perdieron para siempre. Unos tres millones de musulmanes murieron, otros fueron expulsados.
En palabras de LANE-POOLE (The Moors in Spain/Los Moros en España, pág. 280): “Los moros fueron proscritos; por un tiempo cristianos españoles brillaron como la luna, con luces prestadas; entonces vino el eclipse y desde entonces España se inclinó hacia abajo.”
“En 1492 (E.C.), la última defensa de la plaza fuerte de los moros dio camino a la cruzada de Fernando e Isabel y con Granada se derribó toda la grandeza de España... Luego prosiguió la abominación y desolación, la regla de la Inquisición y es oscuridad en la cual España se sumergió desde entonces. En la tierra donde la ciencia fue una vez suprema, los doctores hispanos llegaron a ser notados por nada más que su ignorancia e incapacidad y los descubrimientos de NEWTON y HARKEW fueron condenados como perniciosos a la fe. Había una vez 70 bibliotecas públicas, las alimentaron mentes de estudiantes y medio millón de libros fueron reunidos en Córdoba parar el beneficio del mundo. Tal indiferencia al aprendizaje prevaleció en la nueva capital de Madrid, la cual no tuvo bibliotecas públicas en el siglo XVIII... El arte e industrias de Toledo y Almería desvaneció en insignificancia, los mejores baños, edificios públicos de igual ornamento y uso fueron destruidos debido a otras distintivas cualidades de limpieza muy fuertes en el rango de la infidelidad. Las tierras, privadas del experto riego de los moros, crecieron empobrecidas y abandonadas; los más ricos y fértiles valles se desvanecieron y quedaron desiertos. La mayor parte de las populosas ciudades, las cuales han llenado cada distrito de Andalucía, se transformaron en decadencia desastrosa, pordioseras y bandoleras. Así de baja se sintió España cuando echó a los moros. Semejante fue el contraste melancólico ofrecido por su historia.” (The Moors in Spain/Los moros en España, pág. 279, 280 y prefacio).
España fue moderna cuando los musulmanes la gobernaron y se hizo medieval únicamente cuando ellos se olvidaron de practicar la enseñanza del Islam. No obstante, los verdaderos perdedores fueron la gente de España.
LA EXPULSIÓN
A pesar de que se había obligado a convertirse a la fe cristiana a todos los musulmanes, pasándose entonces a llamarse MORISCOS, se empezó a pensar en expulsarles en 1582 ya que aunque eran conversos al cristianismo, eran “más moros que nunca”, como declaró uno de los testigos del proceso inquisitorial contra Cosme Abenamir en 1576, ya que seguían practicando el Islam y ahora con más fuerza que nunca. La evangelización fue un fracaso, lo cual indignaba ya que en América iba mucho mejor que en “casa”.
Además eran una amenaza constante porque era la época de la expansión del imperio Otomano y dado que el Islam unía a los musulmanes de la Península con los turcos, temían perder España. En esos momentos España era muy débil porque la Armada Invencible había sido derrotada por Gran Bretaña.
De este modo la idea toma forma en Lisboa por parte de Felipe II, rey español que acababa de tomar Portugal. El 19 de septiembre de 1582 se plantean la expulsión. En 1590 se sugería matar a todos los moriscos, exiliarlos para siempre o ponerlos en galeras de por vida. El ARZOBISPO DE RIBERA opinaba que lo mejor era esclavizar a todos los varones, enviándolos a las minas de América.
Los hijos de los moriscos debían quedarse y cuando alcanzaran la edad laboral, deberían partir a allí para servir como ayuda de repuesto, como si fueran animales.
El dominico JAIME BLEDA y otros personajes de la Iglesia se planteaban ideas macabras para acabar con los moriscos. Una de las horribles y terroríficas soluciones fue la de MARTÍN DE SALVATIERRA, obispo de Segorbe (Castellón) que proponía deportarlos a Terranova castrando a todos los varones. Otra de las ideas absolutamente digna de alguien despreciable e inhumano, era la del PRIOR DE LA ORDEN DE CALATRAVA, doctor FIDALGO y el DUQUE DE ALBA que proferían eliminarlos a todos poniéndolos en barcos con explosivos en medio del mar y sin aparejos para que no pudieran remar. Estos hombres pasarán junto con muchos más a la historia negra de España.
Finalmente hasta 1609 no se comenzó la expulsión. El 4 de agosto se expidió en Madrid el documento para expulsar a los moriscos de Valencia, donde la población musulmana era más de un tercio del total. Podían quedarse seis familias de cada cien y todos los que demostraran un auténtico cristianismo. También quedaban libres de expulsión todos los niños menores de seis años que serían adoptados por cristianos viejos. Muchos niños eran raptados por familias cristianas y otros robados para ser vendidos. Tenían un plazo de tres días para dirigirse a los barcos que les alejarían de sus casas, de su tierra, de la tierra de sus antepasados, de sus parientes y seres queridos, de sus hijos robados, de su país,...
¿Acaso no es este uno de los mayores dramas de la Historia de la Humanidad? Su única culpa era ser musulmanes.
Después eran llevados a las costas del Norte de África dentro de territorio español todavía. Así que debían recorrer a pie muchos kilómetros para llegar a suelo musulmán y en el camino, esta pobre gente era robada (ya que llevaban sus pertenencias), los hombres en su mayoría asesinados y las mujeres violadas.
A pesar de esta expulsión a la cual después se sumó la del resto de España, como dice AMÉRICO CASTRO en “Realidad Histórica de España” 4ª edición. Porrúa S.A. México 1971 pág. 181: “Los moros no se fueron enteramente de España en 1492, permanecieron los moriscos, oficialmente cristianos y súbditos al rey, en realidad moros que conservaban su religión y sus costumbres y cuya presencia no es desdeñable, económica, literaria y religiosamente. Tan moros eran que el piadoso rey Felipe III decidió expulsarlos de sus reinos en 1609.”
Al Andalus fue la fuente de luz espiritual y cultural que deslumbró a toda la humanidad durante muchos siglos. GURANDY ROGER dice en “Promeses de l´Islam” Seuil, París 1981, pág.19: “El primer renacimiento de Occidente se vislumbró en la España musulmana cuatro siglos antes del de Italia.”
Por otra parte, haciendo un apunte referente a nuestros antepasados, el poeta sevillano FERNANDO VILLALÓN compuso estos versos:
“(...) Y mujeres morenas de rizadas pestañas,
nietas de las que trajo Tariq a las Españas
y aquí por ocho siglos, parieron sin cesar.
¡Nunca podrá Castilla a vuestra casta borrar!
A continuación se detallan algunos fragmentos del discurso de S.M. el Rey Don Juan Carlos I de España en la clausura de la exposición “Al Andalus 92”, el 4 de noviembre de 1992 en Medina Azahara (Córdoba). Por cierto, he oído muchas veces a Su Majestad pedir perdón a los judíos expulsados, pero jamás han pedido perdón a los musulmanes ¿Por qué será?:
“Es cierto que los españoles de nuestra época han vivido, sin saberlo, en contacto permanente con lo árabe, a través del uso continuado de una lengua moldeada con vocablos andalusíes, o de costumbres populares y artes tradicionales, excepcionalmente conservadas.
Como lo es, igualmente, que comunidades árabes, descendientes de aquellos laboriosos moriscos que hoy habitan en ciudades de tradición andalusí, como Fez o Tetuán, han mantenido, con fidelidad digna de encomio, las llaves de sus casa toledanas o cordobesas, que hubieron de abandonar cuando la razón de Estado se impuso a la razón a secas.
Por estos sentimientos de fidelidad a su pasado andalusí, que nos hacen percibirlos más próximos, no pueden hacernos olvidar que, en ocasiones la nostalgia de la historia pueda ocultar la realidad.
Porque la historia, como puso de manifiesto hace seis siglos IBN JALDUN, nos debe situar en la realidad mediante la verificación de los hechos y la investigación de las causas que los han producido.
Al Andalus es hoy paradigma en lo que, permítanme usar un anacronismo, tuvo de respeto a los derechos humanos, a las más íntimas creencias, en la ausencia de discriminación por motivos religiosos o por diferencias étnicas.”
En otro discurso realizado en la visita a Egipto el 19 de marzo de 1977, S. M. el Rey expresó:
“... El Islam hizo fructificar una de sus mejores formas culturales y de civilización en Al Andalus. Durante casi ocho siglos, convivimos en una simbiosis tal que, como la historiografía está demostrando, ya no se puede hablar estrictamente de invasores o invadidos, conquistados o conquistadores, sino de pueblos que a través de luchas y paces se trasformaron en factores integrantes de una nacionalidad final y lograron uno de los más altos ejemplos de mestizaje racial y cultural de la Historia de la Humanidad.”
Se calcula que al menos dos tercios de los moriscos expulsados de al Andalus murieron en la barbarie de la expulsión. El CARDENAL RICHELIEU describió este hecho como el más furioso y bárbaro registrado en los anales de la Humanidad.
El siguiente texto (“A la sombra del granado. Una novela sobre la España musulmana”. Tariq Alí. Narrativas Históricas. EDHASA 1993)es un buen resumen de la situación que se vivía en aquellos tiempos:
“Estábamos pagando el precio de habernos convertido en una religión universal. Pero los caballeros cristianos no se asustan sólo de nosotros. Cuando escuchan que el sultán de Turquía está pensando en mandar su flota a ayudarnos, comienzan a temblar. Ése es el auténtico peligro y por eso, hermanos míos temo lo peor. Cisneros ha confiado a sus allegados que la única forma de vencernos es destruirlo todo...”
Finalmente deseo dirigirme a todos los musulmanes españoles, recordando a nuestros antepasados musulmanes que espero estén felices en sus tumbas, viendo a sus descendientes retornando al “din” que a ellos les fue prohibido a muerte. Hagamos “duaâ” por ellos y por todos los musulmanes andalusíes que sufrieron persecución.
Quisiera saber por qué se recuerda tantas veces el genocidio de otros pueblos como el judío y el indio americano y sin embargo no se hace lo mismo con los cerca de tres millones de musulmanes que desaparecieron en España hace unos cuatrocientos años. ¡El pueblo andalusí también tiene derecho!
“UA LA GHALIBA IL.LA AL.LAH”
(Y no hay victorioso excepto Al.lah)
Khalid Monedero.