
Valencia, a 19 de Febrero del 2002
Los miembros que componemos la AEMV (Asociación de Estudiantes Musulmanes en la Universidad de Valencia), y ante la última polémica desatada en torno al tema del "hiyab" o pañuelo islámico, consideramos que es nuestro deber posicionarnos al respecto, y por ello
MANIFESTAMOS:
1. Nuestra profunda sorpresa ante la polémica generada en un país como el nuestro, oficialmente aconfesional y supuesto defensor de los intereses de sus conciudadanos/-as.
2. Nuestro desencanto al percatarnos del profundo desconocimiento sobre el Islam y los musulmanes que han demostrado algunos políticos de este país, a pesar de los reiterados esfuerzos que se están llevando a cabo para que no sea ese desconocimiento una barrera para el buen entendimiento.
3. Nuestro firme rechazo ante el condicionante de tener que renunciar a la libertad de decisión, a la libertad personal, para tener acceso a la escolarización, al trabajo o a cualquiera de las facetas que implica el vivir en sociedad.
4. Nuestra indignación ante la posibilidad de que las mujeres musulmanas seamos obligadas a vestir como otros desean, porque hemos elegido libremente vestir como nosotras queremos. Entonces ¿Por qué pretendeis arrebatarnos nuestra libertad personal?
5. Nuestro recuerdo a que entre las obligaciones de un Estado democrático se encuentran las de garantizar la igualdad de oportunidades, pero sin coartar la libertad del ser humano, sea hombre o mujer.
6. Nuestra insistencia en que ponerse un "hiyab", como elección personal e intransferible, no forma parte de las costumbres de otros países, sino de las enseñanzas del Qurán. De lo contrario, no tendría sentido que mujeres españolas musulmanas decidieran ponérselo libremente en este país, en el que su uso no es habitual.
7. Nuestra felicitación al Consejero de Educación en la Comunidad de Madrid, D. Carlos Mayor Oreja, por su coherente y acertada decisión de escolarizar a la niña Fátima El Idrisi, sin condicionamiento alguno.
Por último esperamos y deseamos que prevalezcan la coherencia, la tolerancia, la libertad personal y el respeto por los derechos fundamentales.
Concentremos pues nuestros esfuerzos para lograr la Integración, no la Asimilación, ni la Marginación (Teorías de Berry y Kim, 1988), para conseguir enriquecernos aprovechándonos de la pluralidad y diversidad cultural, personal, religiosa,... de la que disponemos hoy por hoy.