Cuando alguien
oye hablar de que Fulanito es musulmán no habiendo nacido en un país islámico,
se dice de él que es un converso, que se ha convertido al Islam. Dice el
Diccionario de la Lengua Española que "converso es aquel que cambia de
religión"; si nos fijamos atentamente en la definición debemos concluir que no
es posible la conversión al Islam ya que no es una religión. El Islam no puede
ser catalogado como religión al no adecuarse a los parámetros que define a ésta.
En un famoso
hadiz se narra que Rasul (S.A.S.) dijo que: "Todo ser humano nace con su
Naturaleza original intacta, y son sus padres los que lo hacen judío, cristiano
o politeísta". A lo cual uno de sus Compañeros replicó: "... o musulmán". Y el
Profeta (S.A.S.) contestó: "No, pues el Islam es el estado natural del ser
humano". Cuando nacemos, nuestra Fitra (naturaleza original), está intacta,
inmaculada: la primera conversión que recibimos de nuestros padres y
posteriormente el medio cultural y social en el que nos desenvolvemos va
propiciando múltiples conversiones. Todos los días de nuestra vida estamos
"convirtiéndonos" en algo, pertenecemos a tal o cual religión, o tal o cual
ideología política, etc. Con todo ello vamos tapando, velando esa Fitra con la
que nacemos. El Islam por contrapartida, invita a ir quitando velos que hemos
ido depositando encima, que han ido insuflando nuestro Ego, dándole al mismo
apariencia de realidad.
El musulmán se
va "desconvirtiendo" paulatinamente de todas las capas sedimentarias que han ido
velando su Fitra y le han alejado de su origen. El Islam es una invitación a
"retornar". Al Islam no se "va"; se "regresa". El objetivo del musulmán es
devolver a su corazón esa capacidad cognitiva original que la persona ha ido
perdiendo. No cabe, por tanto, hablar de conversión al Islam y mucho menos
practicarlo como si fuera gimnasia o un ejercicio de yoga meditación. El ser
humano nace en estado de Islam, de armonía, de paz-salam. ¿Cómo podríamos
convertirnos hacia algo con lo que nacimos? El musulmán no se hace, nace: cuando
desaparecen las religiones, los mitos, las ideologías, sólo queda ISLAM.
Mezquita de los
Andaluces
La cultura
occidental lleva tres décadas ofreciendo vías alternativas para los que buscan
una forma más correcta de vivir. Esta oferta, que arranca de los años sesenta
con el coqueteo del grupo musical los Beatles con la religión hindú y , al mismo
tiempo, con el mundo de la droga, halló su éxito con el movimiento hyppie, el
rock, el alcohol, el hachis y las drogas sintéticas que abrieron el mundo de la
psicodelia. Para los más extremistas que ahondaron en ese camino, Occidente les
ofertó el no-va-más: la muerte en polvo, la heroína, la evasión hacia la tumba.
Así desde los años sesenta hemos visto esclavizarse con la droga a los mejores
elementos juveniles de la sociedad, que, en vez de luchar por cambiarla, se
tumbaron a "alucinar". Pero, para los buscadores moderados, Occidente también
tiene soluciones: la New Age (Nueva Era).
Es así como a
través de revistas especializadas aporta una gama de técnicas, disciplinas,
doctrinas y religiones que permiten al buscador iniciarse en un camino que,
aunque diferente al modo de vivir occidental, es inocuo para éste y no supone
rebelión ni peligro para la cultura occidental alienante, consumista y opresiva.
En cuanto a la alimentación, se ofrece el vegetarianismo, el vegetalianismo, el
ovolacteovegetarianismo, el crudivorismo, la macrobiótica…; en cuanto al
ejercicio psicofísico: el Yoga, Tai-chi…; como religiones: el Hinduismo, el
Budismo, Zen, el Tao…; como actitudes ante la vida: el naturismo, el pacifismo,
el ecologismo, etc. etc.
Nuestra crítica
no va directamente a estas "vías" alternativas ya que todas tienen valores
positivos que son muy valiosos conocer y practicar sino que lo negativo es su
extremismo, parcialidad e ineficacia como métodos de liberación individual y
social. Muchos nuevos musulmanes occidentales hemos recorrido esos caminos y al
descubrir el Islam, hemos encontrado el término medio entre los extremos, la
globalidad y superioridad englobada en una sola práctica de todas las
disciplinas anteriores, el entronque con la Tradición Profética de judíos y
cristianos, la pertenencia a una gran comunidad a escala planetaria, la
solidaridad con los más desfavorecidos y un compromiso y un método de liberación
personal y colectiva.
Tomemos como
ejemplo la actitud ante la vida: Oriente busca la felicidad a través de la
sustracción y Occidente, a través de la adición. El oriental se ejercita en
comer menos, moverse menos, respirar menos, ralentizar los latidos de su
corazón, pensar menos… El occidental, por el contrario, cree que es más feliz
mientras más coma, más beba, más rápido viaje, más consuma, en definitiva. El
Islam, como en todo, se encuentra en el punto medio, en la moderación y en la
medida: lejos del ascetismo y del consumismo, amante de los placeres legales y
de la vida espiritual.
El Islam ofrece
a los buscadores esa vida completa que se quiere ocultar con el mosaico de
técnicas parciales anteriormente nombradas. Si crees que esta forma de vivir
occidental no es la correcta, investiga, busca, lee, estudia el Islam, sus
pilares, sus normas, sus tradiciones, sus textos. No te conformes con la versión
de las agencias de noticias o con los comentarios de los informativos. No
aceptes sin críticas o comprobación los cuatro estereotipos acerca del Mensaje
Profético. Interrógate por qué miles de jóvenes europeos y americanos adoptan el
Islam como forma de vida. Que no te engañen los que idiotizan a las masas.
El Islam no
tiene secretos. Pregunta, y te responderán. No te conformes con una existencia
mediocre y dependiente. Busca tu libertad, tu realización personal y tu
felicidad. Emprende el camino que otros muchos tuvimos la suerte de conocer.
Abdeljabir
Molina Publicado en el boletín Al-Yama'a. nº 12 - febrero 1995.
Edita: Comisión
Islámica de Melilla. Apartado 755 - 52080 - Melilla
La observación,
contemplación y admiración de la creación de Allah, es un acto de dikr, de
mención y recuerdo de Allah Altísimo. Es un acto de adoración, de ibada, y por
tanto, meritorio y con recompensa para la otra vida. La perfección, la belleza,
la complejidad y la variedad, son características de esta obra suprema y sirven
a la gente que reflexiona, de señal para aproximarse a la comprensión de la
Majestad del Creador. Desde la precisión microscópica de los seres unicelulares,
pasando por la diversidad y seducción del reino animal y de la flora, hasta la
inmensidad del cosmos; todo es un universo lleno de hermosura y de complejísimos
-y la mayoría de las veces indescifrabllees- procesos, órganos y sistemas que
indican la acción del Jaleq, del Creador.
Pensemos por
ejemplo en nuestro corazón: un músculo que se mueve "por sí solo" más de sesenta
veces por minuto desde meses antes del nacimiento, hasta nuestra muerte;
ininterrumpidamente, durante años y años, millones de latidos ajeno a nuestra
voluntad "automático"... de él depende el funcionamiento de todo nuestro cuerpo:
una breve parada (un paro cardíaco) puede suponer lesiones irrecuperables o la
muerte. ¿Quién puede fabricar una máquina parecida?. ¿Qué energía, qué "chispa"
hace que esta "máquina" funcione?. Cada latido necesita el permiso de su Señor,
sin el cual, no se produciría el siguiente latido.
¿Cuántos miles
de especies de insectos hay?. ¿Y de aves? ¿Y de árboles y plantas?. ¿Cuántos
manantiales de agua dulce hay en el Planeta?. ¿Cuántas colinas, montes, valles,
ríos, sierras y cordilleras...? Los planetas, satélites y estrellas, agrupados
por millones en las constelaciones y galaxias "flotan" suspendidas en el espacio
y están en continuo y vertiginoso movimiento. ¿Qué los sostiene? ¿Quién los
mueve? ¿Qué energía empuja a esas moles esféricas (muchas incandescentes) de
miles de millones de toneladas de peso que giran, se trasladan, se inclinan y
viajan a grandes velocidades por el universo?.: Ni petróleo, ni electricidad, ni
uranio: Todo se mueve con la energía que se expresa en LA ILAHA IL-LA ALLAH.:
Desde el germinar de las semillas en la oscuridad de la tierra, hasta las
erupciones volcánicas y las explosiones de las estrellas; desde la sonrisa de un
bebé y el vuelo de un ave, hasta el raudo surcar de una brillante estrella
fugaz.
Atribuir todo
esto a la "sabia naturaleza", al azar o a la casualidad es muestra de una gran
ignorancia y simpleza. Pero la religión de Dios es sólo para gente que
recapacita y reflexiona.
Abdeljabir
Molina Publicado en el boletín Al-Yama' a . Nº 4. Mayo-1994
Respuesta a una
pregunta realizada a través de Internet. Islam es sentir el vínculo directo con
el Creador, con el Señor del Universo. Reconocer ese vínculo directo
criatura-Creador, servidor-Señor sin ningún intermediario, sin nadie que
mediatice esa relación directa y continua, es ser musulmán. Y eso hace al
musulmán ser un hombre LIBRE: emancipado de cualquier servidumbre o sumisión
respecto a otras personas, cosas o ideas.
Interiorizar el
concepto de LA ILAHA IL-LA ALLAH es armonizar con la energía de todo el cosmos
ya que el cosmos -todo el cosmos- funciona con la energía que se expresa en LA
ILAHA IL-LA ALLAH: desde la energía vital de los seres humanos y animales,
pasando por la vida de los vegetales hasta el movimiento continuo de las
galaxias. Esta idea motor de la existencia exige no igualarle otro sentimiento
de la vida: el dinero, el trabajo, los coches, los hobbys, la moda, la familia,
el amor, las posesiones... todo ocupa un lugar secundario respecto a DIOS.
Nuestro corazón
tiene que estar ocupado en su cúspide, en su capa superior, en su envoltura por
el amor a Dios, todos los demás sentimientos deben ocupar parcelas inferiores.
Lo contrario sería "chirk": asociarle algo o alguien a Allah. Ésto es lo que se
conoce con el nombre de tauhid (unidad). Esta creencia implica creer en todos
los atributos de Dios: Creador, Omnipotente, Sabio, Justo..., creer en sus
Profetas (todos), en sus Mensajes, en sus ángeles, en la otra vida... Sentir que
MOHAMMED RASULUL-LAH -Que es Mensajero de Allah) supone poseer un método de vida
correcto (porque es el que Dios ha regalado a los bien guiados), un sistema
operativo para desenvolverse por la vida con absoluta LIBERTAD, con absoluta
SEGURIDAD; porque contiene las pautas para vivir bien; libre de lo pernicioso y
con acceso a lo beneficioso. Esa es la base del Islam.
Aceptar que hay
un sólo DIOS y que MOHAMMED fue el último de sus Profetas es ser musulmán.
Aceptar a los Profetas significa aceptar su Mensaje, su Práctica. Dime qué es lo
que te atrae del Islam; por donde te llega su luz... algo te perfuma de su
aroma. No pierdas el tren en el que intuyes que puedes viajar en alucine mágico,
hermoso y santo por esta vida y por la otra. Estoy a tu disposición para
ayudarte: pregúntame, interrógame. No te quedes con la curiosidad de saber qué
es lo que nos ha llevado a tantos millones de personas, a tantos millones de
europeos y americanos hacia la certeza del hallazgo tras la búsqueda, a la
plenitud espiritual…
!!!!!!
Atreveteeeeee ¡¡¡¡¡¡¡¡
Abduljabir
Molina. 1977
Respuesta a una
pregunta realizada a través de Internet por una estudiante argentina que estudia
el concepto de Dios en las diferentes religiones. El concepto de Dios en el
Islam entronca con la tradición unitaria -monoteista- universal de la humanidad
desde el inicio de ésta. Tradición como resultado de una transmisión
ininterrumpida desde Adan -el primer Profeta- hasta Muhammad -último y fin de
los Profetas. Unitaria por oposición a politeista-pagana (abarcando desde el
animismo hasta el trinitarismo).
El Islam es la
continuación y culminación del Mensaje Divino destinado a los hombres. Dios,
desde el inicio de los tiempos, ha ido enviando a la humanidad profetas y
mensajeros para transmitir su guía, el correcto modo de vida que él propone
-"ordena" - a sus criaturas. CCada profeta transmitió el mensaje y éste fue cada
vez más completo y sus destinatarios fueron comunidades y pueblos cada vez más
numerosos. Hasta el Profeta Muhammad (con él sean las Bendiciones y la Paz de
Dios) que trajo el Mensaje Completo (el Corán y la Sunna) destinado a toda la
humanidad hasta el final de los tiempos. Por lo tanto Dios en el Islam es Dios
de todos los tiempos, Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento, Dios de Judios y
Cristianos; Dios Uno y Único: Allah, en lengua árabe. Allah como nombre propio y
apropiado para la divinidad.
Como nombre
exento de duda acerca de su unidad; como denominación de la divinidad sin
imprecisión acerca de su esencia; Allah como nombre que elude la confusión; que
evita el equívoco: No hay más divinidad que Allah; nadie es Dios, sino Allah; no
hay más Dios que Allah; no hay dioses, sino Allah; no hay más realidad que Dios,
God, Dieu, Gott, Dio, Deus..., pero UNO, Único en su Majestuosidad, Único en su
Misericordia, en su Poder, en su Absoluta esencia:
"Di: Él es
Allah, Uno. Allah, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y
no tiene nada ni nadie que se le asemeje" (Sura de la Fe Pura. Corán 112).
Nos podemos
aproximar a comprender su esencia -fuera de la cual no hay ser, sino creación-
mediante sus 99 calificativos, los nombres que nos acercan a su concepto
imposible de asimilar para la limitada mente humana ya que todos estos epítetos
habría que concebirlos en su expresión más absoluta: Él es el Clemente, el
Misericordioso, el Soberano, el Sagrado, el dador de Paz, el Guardián de la Fe,
el Protector, el Poderoso, el Señor Todopoderoso, el Glorioso, el Creador, el
que da Vida, el Diseñador de Formas, el Perdonador, el que Controla todas las
cosas, el Dador de todas las cosas; el Proveedor, el que da Apertura, el
Conocedor de Todo, el que todo lo Oye, el que todo lo Ve, el Juez, el Protector,
el Glorioso, el Conocedor de todo, el que Exalta, el que Humilla, el que da el
justo Castigo, el que acepta el arrepentimiento, la Luz, el Guía, el Eterno, la
Verdad... No hay dioses, sino Dios y Muhammad es su Siervo y Profeta.
Abduljabir
Molina 1997
Un hecho que
demuestra la universalidad, globalidad e integridad del Islam; su punto
intermedio y de equilibrio entre todas las ideologías y doctrinas, es analizar
la procedencia ideológica y existencial de aquellas personas que un día tomaron
la feliz determinación de adoptar el Islam como forma de vida.
A lo largo de
más de quince años de contacto con los nuevos musulmanes españoles, he podido
comprobar cómo estas personas encontraban en el Islam un aspecto de sus ideas y
que, con el paso del tiempo, éstas quedaban relativizadas por la grandiosidad de
la doctrina coránica.
He conocido
personas para las que el Islam ha supuesto una revolución interna que ha
cambiado por completo su forma de vivir; por el contrario he conocido otras para
las que el Islam ha supuesto el afianzamiento de su vida cotidiana y apenas han
experimentado cambios en sus actividades. He conocido militantes de la extrema
izquierda extraparlamentaria que han encontrado en el Islam lo que buscaban.
He conocido
activistas de extrema derecha que también lo han encontrado; igualmente he
conocido militantes de partidos moderados y personas apolíticas que han abrazado
el Islam.
He conocido
aventureros inquietos que han encontrado en el Islam la aventura y la libertad;
también personas de vida metódica que llevan décadas haciendo cada día las
mismas cosas; funcionarios de muchos trienios, empleados de horarios fijos;
todos encontraron su realización personal en la práctica del Islam.
He conocido
pastores protestantes, sacerdotes cristianos, dirigentes de Hare Krisna,
hebreos, ateos, budistas,... que han llegado al Islam tras practicar y conocer a
fondo sus respectivas religiones.
He conocido
adolescentes y jóvenes que, en su búsqueda inicial, han hallado la correcta
manera de vivir; también personas que en su plenitud han conocido la suprema
verdad y personas de avanzada edad que no han dudado en dar el valiente golpe de
timón hacia la felicidad.
He conocido
nuevos musulmanes intelectuales universitarios y personas que se han reconocido
musulmanes y que apenas saben leer; musulmanes que conocen medio mundo y
musulmanes que apenas han salido de su pueblo o su cortijo. Los hay que pregonan
su conversión a los cuatro vientos y los hay que la mantienen años en secreto...
Quiero rendir desde estas páginas un homenaje a todos ellos por su valentía, su
clarividencia y su decisión.
Es de valientes
situarse voluntariamente del lado de los perseguidos y de los insultados ("los
moros"). Pero la fuerza de la verdad, cuando se conoce, es irresistible. Para
algunos, esta decisión les ha supuesto perder el puesto de trabajo o los amigos
o la novia o la esposa o la tutela de los hijos o los padres y la familia. Los
hay que han sido desheredados. Pero la voluntad de seguir la buena guía es
superior y, a cambio, han encontrado en el Islam todo lo que tuvieron que dejar
atrás y mucho más y, sobre todo, a la hora de la verdad, estarán entre los que
obtendrán la recompensa de la eternidad.
Abduljabir
Molina Publicado en el boletín Al-Yama' a - Nº 9 - Noviembre 1994