
ZAKAT , Azaque
Colaboradora. Ommo Shariff
El Zakat, es uno de los cinco pilares, arkan,
del Islam.
El significado original de esta palabra es la de, pureza, puridad. El Zakat, en
efecto, hay que entenderlo como una purificación de los bienes que uno recibe de
Allah, mediante la entrega anual de una cantidad precisa de ellos a las personas
con derecho a recibirla según la Ley.
La importancia de la obligación del Zakat es sin duda equiparable a la oración,
azalá.
El Zakat tiene una doble dimensión individual y social. Individualmente, el
Zakat le sirve al creyente para purificarse de los sentimientos egoístas, del
apego desmesurado a las riquezas, recordándole que, en definitiva, todo cuanto
posee en esta vida no es sino un depósito que Allah le ha confiado, y de cuyo
empleo, bueno o malo, tendrá que responder ante Él, Creador y Sostenedor del
universo, el único Dueño y Señor de todas las criaturas.
Socialmente el Zakat sirve para reforzar los
vínculos de solidaridad de los miembros de la comunidad y ayuda a mejorar dentro
de lo posible, la condición de los más desfavorecidos.
El pago del Zakat es obligatorio para todo
musulmán que haya alcanzado la mayoría de edad, cuando este en posesión del
nisab, o el mínimo de riqueza imponible, y sea el legitimo propietario de los
bienes sobre los que tiene que pagar el Zakat.
El Zakat es la riqueza común de un colectivo
musulmán. Los musulmanes se organizan en comunidades asamblearias y administran
el Zakat que ha de servir para potenciar el colectivo, financiar proyectos,
remediar las situaciones de pobreza extrema, etc. El Zakat se recoge anualmente,
recaudándose de todos los individuos con capacidad económica. No se trata de
unas limosnas, sino un porcentaje determinado sobre los bienes que se poseen,
cifrado en un 2,5 por ciento. En las obras del Fiqh se detalla con rigor la
aplicación de este porcentaje a las distintas actividades económicas y tipos de
propiedad.
El Zakat que entregamos a la comunidad no nos
pertenece. Expresa nuestra solidaridad, simboliza nuestro reconocimiento de lo
común y legitimiza nuestro disfrute de lo que Allah nos proporciona. Es el
derecho de los demás en lo que tenemos. No se trata pues de caridad, como
algunos autores pretenden presentarlo. Los que se benefician de el no son
humillados toman el Zakat sabiendo que es suyo. Los proyectos que se financian
con el Zakat pasan a ser propiedad común de todos los musulmanes.
El objetivo del Zakat es permitir a todos un
nivel de vida aceptable y unas circunstancias económicas apropiadas. No es solo
una obligación, sino un derecho también, el derecho que cada musulmán tiene de
establecer este pilar tan importante del Din.
Desde la perspectiva occidental, donde se
distingue y diferencia entre lo sagrado y lo profano, entre lo privado y lo
colectivo, entre el cuerpo y el alma, este horizonte unitario del Islam parece
lejano. Pero precisamente de, esta ruptura, de esta desintegración de lo humano,
proviene su fracaso como civilización. Son seres aislados que en si mismos
aíslan aspectos de la personalidad. Esto no sucede en el Islam, que no construye
fronteras sino que edifica puentes dentro de la propia persona, los eleva entre
esta y los demás, entre los distintos pueblos.